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El Juego del Tío y la Sobrina - Final
Fecha: 01/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Daniela Brito, Fuente: TodoRelatos
... con cada paso. La universidad era un mundo paralelo, un lugar donde Eva solía sentirse segura, en control. Pero hoy, cada mirada, cada risa lejana, cada murmullo la hacía preguntarse si alguien sabía. Si alguien podía ver a través de su ropa y adivinar lo que había hecho, lo que había disfrutado. En clase de contabilidad, mientras el profesor hablaba de balances y activos, sus dedos se deslizaron inconscientemente hacia el collar, tocándolo como un talismán. "¿Qué me está pasando?" La pregunta retumbó en su cabeza mientras trataba de concentrarse en la lección. Pero en lugar de números, veía las manos de Pablo sujetándola, su voz ordenándole, su fusta marcándola. Y para su horror, sintió el familiar calor entre sus piernas. "¿En serio me excita recordarlo?" El resto de la mañana pasó en un torbellino de confusión. En el café con sus amigas, riendo de un chiste que no escuchó, fingiendo normalidad mientras por dentro se desmoronaba. En la biblioteca, donde las palabras de los libros se mezclaban con los recuerdos de las órdenes de Pablo. Fue en el baño de la universidad, mirándose al espejo en un cubículo solitario, cuando finalmente enfrentó la verdad. —Te gusta —susurró para sí misma, observando cómo sus pupilas se dilataban al decir las palabras en voz alta—. Te gusta que te lastime, que te posea. El collar brilló bajo las luces fluorescentes, como si estuviera de acuerdo. "¿Soy masoquista? ¿Es eso lo que soy?" Pero incluso la palabra, tan ...
... clínica, tan fría, no lograba capturar la complejidad de lo que sentía. No era solo el dolor. Era la sumisión, la entrega, la vergüenza convertida en placer. Al salir del baño, decidió probar una teoría. Con movimientos deliberadamente lentos, se pasó la mano por el cuello, tirando un poco del collar para que se notara más. Un grupo de chicos pasó cerca de ella, y uno de ellos, sin querer, rozó el collar con la mirada. Eva esperó sentir vergüenza, arrepentimiento. En lugar de eso, una oleada de excitación la recorrió. "Definitivamente me gusta." Pero aún no estaba segura de qué haría al respecto. El día terminó como había comenzado: con dolor, con confusión, pero también con una nueva comprensión de sí misma que, aunque aterradora, era imposible de ignorar. Y en algún lugar de la ciudad, Pablo sonreía, sabiendo que su sobrina estaba un paso más cerca de aceptar su lugar. El trayecto de regreso a casa después de la universidad se sintió más largo de lo habitual para Eva. Cada paso le recordaba el dolor que aún persistía en su cuerpo, cada roce de la tela del jean contra sus muslos marcados por la fusta de Pablo era un recordatorio de lo que había ocurrido la noche anterior. El collar seguía en su cuello, oculto bajo el pañuelo, pero su peso era imposible de ignorar, como si fuera una mano invisible que la guiaba hacia un destino que ya no podía evitar. Al abrir la puerta de su casa, el aroma a comida recién preparada la envolvió, pero lo que realmente la ...