1. La chica del tren


    Fecha: 01/03/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... estaba al lado de Sergio.
    
    "No es ella, no es ella", me repetía una y otra vez.
    
    —¿Estás bien, Nico? —dijo papá—. Estás pálido.
    
    —Sí, todo bien —dije.
    
    Me llené el vaso de agua y tomé casi todo de un solo trago.
    
    —Me parece que alguien está con resaca —comentó mi hermano, bromeando.
    
    Escuché la tímida sonrisa de Jessica. Hasta el momento no me había atrevido a mirarla de nuevo. Pero esa risa me animó. Quizás de verdad me había equivocado. Aunque ese rostro era difícil de confundir.
    
    Sentía que las manos me transpiraban, y que el estómago se me revolvía. Sí, tenía resaca. Pero la mayor parte de todas esas sensaciones eran producto de la presencia de mi nueva cuñada.
    
    Hice un esfuerzo enorme para mirarla nuevamente. Todo el optimismo del último momento se vino abajo. Esa piel blanca y brillosa, como si fuera una muñeca; esos ojos penetrantes e indescifrables; ese pelo negrísimo; esa boquita de labios finos y sensuales. No podía haber otra mujer como esa. Era la chica del tren.
    
    Nunca había sido muy hablador en las reuniones familiares, así que no fue raro que casi no dijera palabra. De hecho, escuché cómo en un momento Sergio le decía al oído que yo era bastante tímido y callado, tirándome un salvavidas sin siquiera saberlo.
    
    Traté de analizar el comportamiento de Jessica. Parecía levemente nerviosa, pero eso podría deberse al hecho de que estuviera conociendo por primera vez a la familia de su pareja. ¿Me recordaría? Había pasado casi un año del suceso ...
    ... del tren subterráneo. Quizás ni siquiera me había reconocido. No obstante, no podía olvidarme de que había girado y me había mirado a la cara mientras yo le palpaba el culo. Tampoco era un detalle menor el hecho de que mi aspecto no era para nada diferente al que tenía en esa época. Si bien tuve mis etapas de experimentar con colores en mi pelo y usar aros o piercings, esta última etapa tenía un estilo muy básico, de pelo cortado al ras, sin ningún adorno. Así que, sí, me veía exactamente igual a cuando la había conocido.
    
    Concluí que a lo máximo que podía aspirar era a que pensara que yo era simplemente alguien parecido al degenerado del tren. Era posible que el tiempo que había pasado no hubiera sido suficiente para que se olvidara de mis facciones, pero quizás sí bastaba para que no estuviera segura de que era yo. Así que procuré actuar con la mayor normalidad posible, aunque las manos me seguían transpirando y el corazón parecía querer salirse de mi pecho.
    
    Al final fue la actitud de la propia Jessica lo que me hizo quedarme levemente tranquilo. Hablaba con desenvolvimiento con mis padres. Nos contó que era cardióloga, y que había conocido a Sergio cuando él estaba haciéndose unos estudios de rutina. "Qué hijo de puta este Sergio. Levantándose a preciosuras como esa incluso cuando iba al médico", pensé yo, entre admirado y resentido, como de costumbre.
    
    Por la tarde estuve todo el día pensando en ella. Había tenido su hermoso orto entre mis manos, y eso me llenaba de ...
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