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Calor, hombres, baile y mi esposa
Fecha: 02/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: AlexVivi, Fuente: CuentoRelatos
... resultaron ser excelentes bailarines. Cerca de las 2 varias personas comenzaron a excusarse, retirándose a sus habitaciones. Yo le sugerí a mi esposa imitarlos pero ella me sugirió quedarnos unos minutos más. Yo acepté sin chistar pues me la estaba pasando estupendamente. Únicamente quedamos en la cabaña Jorge, Hernán, Eduardo, mi esposa y yo. Hernán, el mayor, bromeó mencionando que podría haber problemas entre nosotros por el derecho de bailar con mi esposa. Ella contestó que organizándose ella podía bailar muy bien con todos, inclusive al mismo tiempo. La cabaña contaba con una sala, en la que nos encontrábamos, con sillones y un ventanal que daba hacia el jardín. Yo permanecí en el interior con Eduardo mientras mi esposa bailaba alternadamente en el jardín, debido al calor, con Jorge y Hernán. En algún momento Hernán se disculpó abriéndose la camisa de lino que llevaba, explicando que ya no podía con tanto bochorno mezclado con el calor del baile. Mi esposa, que en ese momento se encontraba bailando con él, no retiró la mano que tenía sobre su pecho por lo que al retirar la camisa permaneció sobre el pecho desnudo de Hernán. Los demás no lo notaron, pero en el momento del contacto de la mano contra el pecho velludo de Hernán, mi esposa abrió ligeramente la boca y después paso saliva para retirar rápidamente su mano y girar su cabeza al interior de la cabaña donde me encontraba yo escuchando la plática de Eduardo. Yo fingí no haber visto el momento y ...
... continué mi amena plática. Eduardo decidió salir a bailar y Hernán ingreso a refrescarse y platicar conmigo. Me comentó que mi esposa parecía no cansarse y que los mantenía entretenidos con su plática y frescura. Se aventuro inclusive a felicitarme por tener una esposa tan bella. Regresó a bailar nuevamente cambiando a una salsa bastante movida, lo que emocionó a mi esposa, pues era su ritmo favorito. Las constantes vueltas hacían volar la parte baja del vestido brindando una vista hermosa de las piernas de mi esposa, mientras que el bamboleo de sus pechos también comenzó a ocasionar miradas más indiscretas en los tres hombres. En una de las tantas vueltas Hernán se despojó completamente de la camisa mostrando descaradamente sus pectorales velludos, acercándose lascivamente a mi esposa. Para mi sorpresa ella no se retiró, por el contrario, puso ambas manos en el pecho de Hernán para posteriormente girar y darle la espalda mientras continuaba sus movimientos dirigiéndome una mirada en la que reconocí mitad disculpa y mitad lujuria. Yo solo atiné a dirigirle una sonrisa de aprobación que pareció liberar su faceta deseada, pero nunca explorada. Hernán deslizó sus manos por la cintura de ella al ritmo de la música, descendiendo hasta casi rebasar el largo del vestido, al volver a subir las manos estas trajeron consigo la tela, dejando ver gran parte de las hermosas y blancas piernas de mi esposa. Esto pareció ser una señal para Jorge, que se acercó y siguiendo el ritmo ...