1. La Casa Grande. Doña Pilar


    Fecha: 03/03/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: slipper, Fuente: TodoRelatos

    Sería conveniente leer el anterior relato donde se presenta la serie, pero como en la vida misma, nada es imprescindible.
    
    Estuve todo el día sin cruzarme con mi amigo Luis, comimos a horas diferentes, pero en la cena, superando la vergüenza que sentía por mi actitud, me senté a su lado, y armándome de valor le dije.
    
    -Siento mucho lo que ha pasado esta mañana, perdóname por no intervenir, he sido un cobarde.
    
    -No te preocupes, tú no tienes la culpa, todos sabemos quien tiene la culpa, pero por favor no quiero hablar de eso, me da mucha vergüenza.
    
    -No tienes que sentir vergüenza por eso, ese cabrón pagará alguna vez lo que hace.
    
    -Ojalá, pero lo dudo mucho, es el ojo derecho de Don José, y lo que él diga o haga va a misa.
    
    -Menudo miserable, malnacido.
    
    -Hablemos de otra cosa, por favor.
    
    -Ah sí, perdona, pues mira hablando de otra cosa, te tenías muy callado lo de Carmina, golfo.
    
    -¿Lo de Carmina? ¿Qué pasa con Carmina?
    
    -Bueno hombre, no pasa nada, pero creo que le gustas un poco.
    
    -Por qué dices eso?
    
    -He visto cómo se ha puesto esta mañana cuando ese miserable te sacaba de la oreja, se subía por las paredes, incluso ha tenido que tranquilizarla doña Julia.
    
    -En serio, ¿tú crees que le gusto?
    
    -Yo creo que le gustas bastante, y por lo que veo, ella también te gusta a ti.
    
    Luis enrojeció de forma evidente, y seguimos toda la cena de cháchara, mucho más relajados y yo con la tranquilidad de saberme perdonado, entonces oímos la firme voz de ...
    ... doña Pilar.
    
    -Venga chicos a la cama, que mañana hay que madrugar, yo voy a ver a la Señora Marquesa, que me ha pedido que vaya esta noche.
    
    Y con algunas leves protestas nos fuimos a la cama los dos mozos, es verdad que nos gustaba quedarnos para chismorrear un poco, nos gustaba oír como las mujeres contaban algunos entresijos de los señoritos y también de don Héctor.
    
    A la mañana siguiente me levanté con renovadas energías, me gustaba trabajar en La Casa Grande, era un trabajo muy llevadero, bien comido , sin pasar frío ni calor en exceso, y sobre todo mejor pagado que el resto de trabajos del pueblo, además el sábado por la noche me iba para mi casa, y podía pasar allí todo el domingo hasta la noche del mismo domingo que volvía a mi pequeño cuarto, que aunque modesto, era mucho mejor que las desvencijadas cuatro tablas donde dormía en casa.
    
    Todo transcurría con calma durante el desayuno cuando doña Pilar, sentada presidiendo la mesa como siempre, dijo con calma pero también con esa autoridad natural que emanaba de su interior.
    
    -Lola, ¿que pasó ayer con la Señora Marquesa?
    
    La dócil sirvienta, visiblemente nerviosa, y con la cara y las orejas rojas como un tomate empezó a balbucear y a frotarse las manos en clara señal de desasosiego.
    
    -La ...la Se- señora Marquesa? ¿Cuando?
    
    -No te hagas la tonta Lola, sabes perfectamente que te hablo de ayer tarde, cuando fuiste a hacerle la manicura.
    
    -Lo lo siento mucho doña Pilar, yo no sé hacer eso muy bien, además me ...
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