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La Casa Grande. Doña Pilar
Fecha: 03/03/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: slipper, Fuente: TodoRelatos
... puso muy nerviosa, no paraba todo el tiempo de decirme que era una burra, y una campurriana, y que si no fuera porque estaba con el brazo liado me iba a pegar una paliza que no me iba a sentar en una semana, pero le juro que lo hice lo mejor que pude, y de verdad que las uñas se le quedaron bien. -No quedó contenta con el resultado, ya la conoces, es muy exigente. -Pero de verdad que quedaron muy bien, ¿usted se las vio? Yo asistía con mucha expectación a aquella conversación, por el tono de una y la actitud de otra, intuía que ahí iba a ver tomate, es decir azotes, palos, leña, meneo, soba,tunda, somanta, zurra… y ya va siendo hora de que el lector sepa que todo aquello relacionado con la disciplina y los castigos físicos, era y es el paraíso para el que les escribe esta historia. -Mi opinión no importa Lola cariño, y ahora vete a la despensa. Buf, yo me puse con cardíaco con aquella lacónica, pero firme frase de doña Pilar, no había que ser muy listo para saber que en la despensa, se llevaban a cabo los castigos que imponían al servicio, al menos la gran mayoría, de ellos. A mi me encantó el eufemismo, a la despensa mmmmmmmmmm me supo a gloria bendita. Lola con lágrimas en los ojos se levantó y se encaminó para el lugar donde la castigarían, pero su compañera y amiga del alma Luisa trató de defenderla. -Esto es injusto doña Pilar, yo he visto… -Luisa tengamos la fiesta en paz, no sigas por ahí sino quieres ser tú la siguiente, lo que sea justo o ...
... injusto en esta casa no importa, aquí importa lo que digan los señores, y en el servicio mando yo, está claro o no está claro? Luisa la miró desafiante como era ella, pero doña Pilar no se achantó en absoluto, y se quedó mirándola fijamente de pie y con las manos apoyadas en la mesa, parecía un depredador amenazando a su presa, a punto de saltarle a la yugular, hasta que finalmente Luisa bajó los ojos en señal de derrota. Lola pasó sumisamente a la despensa, delante de la gobernanta, y yo de inmediato de empalmé, sabía lo que iba a pasar allí, me encantó la idea de que hubiera un lugar de castigo para el servicio, aunque más tarde me fui enterando de que no era el único sitio donde se impartía disciplina. Ambas mujeres entraron y la puerta se cerró pero no del todo, quedó entreabierta un hueco de unos pocos centímetros,y desde mi posición podía ver a doña Pilar, que tras indicar brevemente a Lola que se apoyara sobre una mesa, levantó su pierna derecha hacia al lado y hacia atrás, y asió su zapatilla en un movimiento tan ágil como natural, se notaba que no era la primera vez que se descalzaba de esa guisa. Aclaro al lector que este narrador es fan y fetichista de las zapatillas de casa como objeto de castigo, y también como objeto casi de culto, de adoración, un tipo de zapatilla de casa tradicional, de felpa y suela de goma, como la que se solía llevar en una larga época en todos sitios, y desde luego como llevaban todas las mujeres del servicio en aquel lugar, ...