1. La Casa Grande. Doña Pilar


    Fecha: 03/03/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: slipper, Fuente: TodoRelatos

    ... dado?
    
    -Cumplía órdenes, Luisa, y ahora ha tenido que llevarme a que la Señora Marquesa lo viera con sus propios ojos, me he tenido que bajar las bragas para que ella misma viera si la paliza había sido lo suficientemente dura, y de no haberle gustado hubiera cobrado otra vez, ya conoces a esa vieja arpía.
    
    -Pero te daba con mucha gana, yo le echo la misma culpa a las dos.
    
    -Tú le tienes mucha manía a doña Pilar, pero te digo yo que esta vez no me ha pegado con rabia, se notaba que me pegaba como una obligación.
    
    Entonces Luisa besó a su amiga, le metió la lengua en la boca mientras que la sujetaba por la cintura.
    
    -¿Qué haces loca? No te das cuenta de que si nos ven no sólo nos echan, sino que nos meten en la cárcel.
    
    -¿No me digas que te ha gustado?
    
    -Claro que me ha gustado, ya sabes que te quiero más que nada en el mundo, pero no puede ser cariño, no puede ser. Dijo ruborizada la rubia sirvienta, que pese a todo no podía dejar de excitarse ante cualquier roce y no digamos tocamiento de su compañera de la que estaba perdidamente enamorada.
    
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    Yo pasé el día empalmado como un mono rememorando la azotaina que había intuido y medio visto en la despensa, y sobre todo pensando en doña Pilar, fantaseaba con que era a mí a quien azotaba, y fantaseaba con que después de azotarme me la podía follar, sólo eran pensamientos y sueños de un adolescente, pero como dice un viejo proverbio ...
    ... chino, “ten cuidado con tus sueños que pueden cumplirse”.
    
    Pocos días después de la azotaina que presencié en la despensa, yo seguía en mi proceso de enamoramiento con doña Pilar, me quedaba embobado mirándola cuando nadie me veía, y no paraba de masturbarme pensando en ella, estaba en la edad, y ya se sabe, eso es gratis.
    
    Una mañana mientras desayunábamos yo asistía muy divertido a una pequeña “pelea” dialéctica entre doña Pilar y doña Julia, ambas aseguraban, que las suyas, eran las mejores tortillas de patatas de toda la comarca, y yo que aún no había probado ninguna de las dos, me decanté por las de doña Julia.
    
    -Ah tú también me traicionas? Esto si que no me lo esperaba de ti, pero ya hablaremos tu y yo Manuel, no te preocupes.
    
    Obviamente todo era chanza, o al menos yo así me lo tomé, pero al menos en parte, me estaba equivocando; cuando ayudaba a quitar la mesa y me disponía a salir para empezar con mi trabajo, doña Pilar me abordó en un rincón donde nadie nos veía, me agarró del brazo y me dijo.
    
    -Vete a hacer lo que tengas que hacer, pero a las 9 en punto te quiero en mi habitación, ¿sabes cual es verdad?
    
    Yo lo sabía de sobra y ella sabía que yo lo sabía, pero quiso asegurarse y mientras que me lo preguntaba me apretó el brazo, ante lo que yo asentí mirándola con cara de pasmarote.
    
    No podía dejar de hacer elucubraciones sobre lo que querría aquella mujer de la que me estaba enamorando perdidamente, en en fondo sabía que era un amor de adolescente y ...
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