1. La Casa Grande. Doña Pilar


    Fecha: 03/03/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: slipper, Fuente: TodoRelatos

    ... además imposible, pero todo el que haya sentido en sus carnes, el amor en la adolescencia, sabrá de sobra que es algo inigualable.
    
    Mientras pensaba mil cosas cada cual más excitantes , llegó la hora y cuando estaba a punto de entrar al cuarto, la cocinera me pidió que le trajera unas hojas de laurel, no supe decirle que no, y entre unas cosas y otras al final se me hizo tarde, cuando entré a su habitación, vi que eran las nueve y seis minutos.
    
    Estaba preciosa, más de lo habitual, se había soltado el moño, y sólo llevaba una camisa blanca y su eterna falda azul marino por las rodillas, la vi muy sensual, y tan ensimismado estaba que no me di cuenta de que estaba bastante enfadada, tanto que no me dio tiempo a decir nada, cuando me di cuenta la tenía encima y me pegó un bofetón que casi me tira al suelo.
    
    -PLAFFFFFFFFF, Me tienes un poco harta esta mañana, Manuel, un poco harta, ya te lo digo. Me dijo visiblemente alterada.
    
    -Lo lo siento, es que me ha mandado doña Julia a por…
    
    -Déjate de doña Julia, y de monsergas, aquí la que mando soy yo, y si yo te digo que a las 9 aquí, te quiero a las 9 aquí, pase lo que pase...¿está claro o no está claro?
    
    -Si doña Pilar.
    
    Entonces para intimidarme más todavía utilizó la baza de la severidad de mi madre, ellas eran amigas de toda la vida, y conocía de sobra que mi madre no se andaba con bromas a la hora de castigarnos a mi y a mis hermanos.
    
    -¿Es eso a lo que te enseña tu madre? ¿A desobedecer?
    
    -No doña Pilar, lo ...
    ... siento de veras.
    
    -Como yo se lo diga a ella te aseguro que lo vas a sentir de verdad, yo sé que si le digo algo, te pega todavía una paliza que no te sientas en un mes, por muy mayor que te creas que eres, eso lo sabes ¿verdad?
    
    -Si claro que lo sé, y le pido por favor que no le diga nada, yo siempre la obedezco a usted en todo, y de ahora en adelante todavía mucho más, lo siento de verdad, perdóneme por favor.
    
    Y sin pensarlo, y de una forma inesperada hasta para mí, caí de rodillas delante de ella suplicándole que me perdonara, yo estaba seguro de que lo de la tortilla le había sentado mal, pero no sabía que tanto, ya me había advertido mi madre que tuviera cuidado con ella que si algún defecto tenía, es que era rencorosa, y que no perdonaba ni media, pero en ese momento lo único que yo sentía era amor, y me sentía en la misma gloria allí de rodillas delante de ella suplicándole.
    
    Sin duda le gustó, y mucho, mi gesto, su actitud cambió radicalmente, su severidad se tornó en amabilidad, y me pasó su mano por mi barbilla obligándome a mirarla, y empezó a hablarme con una actitud totalmente distinta.
    
    -Mira Manuel cariño, como sabes, yo soy aquí la gobernanta, y soy la encargada de que todo vaya bien en esta casa, y eso supone mucha responsabilidad, ¿lo sabes verdad?
    
    -Sí si, claro que lo sé.
    
    -Ven levántate y siéntate aquí conmigo en la cama.
    
    Nos sentamos los dos en el lateral de la cama, ella cruzó su pierna derecha sobre la izquierda mientras me hablaba de ...
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