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La habitación de mi padre
Fecha: 03/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Mercedes, Fuente: CuentoRelatos
... situación y casi había olvidado totalmente mis pequeños insomnios, cuando llego el día, o mas bien dicho la noche, en que me desperté terriblemente agitada con una avanzada taquicardia, para darme cuenta, entre dormida y despierta, que estaba sudando copiosamente, que tenía el cabello revuelto, que mis cobertores habían caído de mi cama y que yo estaba totalmente desnuda con mi camisón de noche recogido a la altura del cuello y que mi sexo latía como un reloj desesperado como si hubiera cobrado vida independiente, sin que yo pudiese hacer nada por evitarlo. No soy en absoluto una persona capaz de ocultarse de la realidad, de modo que una vez despierta, pude darme perfecta cuenta que me había despertado en medio de una excitación sexual de características mayores como yo nunca había experimentado. Si yo comparaba con los momentos de autosatisfacción que a veces me proporcionaba en mi cama o en la ducha, debía admitir que lo que había experimentado ahora, tenía una dimensión totalmente distinta, tanto en sus características placenteras como en su intensidad y sin mayores análisis admití también que el factor desencadenante de tal fenómeno no era otro que la presencia suya en la cual me había detenido a pensar con inquietante frecuencia. Los días siguientes, en forma cada vez más intensa, se me fue haciendo presente su imagen en mi mente y mi cuerpo al evocar mi incendiaria experiencia nocturna, comenzó a evocar situaciones eróticas cada vez mas audaces, de las cuales ...
... él y yo éramos protagonistas. De estos simples, aunque diabólicos pensamientos, fui pasando luego a acciones mas reales, como era mirarlo con calma, con otra forma de percibirlo, rescatando en él, no ya su personalidad ni su presencia jerárquica en la casa, sino reparando en sus brazos vigorosos, en sus labios gruesos y sensuales en su forma elástica de caminar, en la forma como él tomaba los objetos entre sus dedos que me parecían de una suavidad perturbadora, en las pocas oportunidades que tenía acceso a tocarlo, y lo que mas me importaba, darme cuenta si el me miraba de forma particular. Solamente una vez creí notar algo, fue cuando yo lucía una blusa muy ajustada la cual hasta yo misma encontré provocativa y percibí su mirada directa detenida inequívocamente sobre mis pechos monumentales cuyos pezones parecían querer perforar la delgada tela. En apariencia todo parecía normal en la casa. Pero esa normalidad era en la superficie, pues mi vida interior se había alterado completamente. Esta alteración ya había invadido, como un incendio que nadie tuviese interés en extinguir, hasta mi trabajo, donde pasaba largos momentos ensoñada pensando en él y donde barajaba alternativas para encauzar lo que me pasaba, donde parecía desear que de algún modo el tomara algún tipo de iniciativa para poderle contar lo que me estaba pasando. Pero como nada de esto sucedía terminé por envolverme en una especie de torbellino erótico mental del cual realmente no quería salir aunque el ...