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El baño y el obeso
Fecha: 03/03/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos
Mi pubertad pasó mucho antes que la del resto de mis compañeros de clase, con menos de diez años ya era más grande que algunos profesores, lo que se tradujo en un despertar sexual igual de prematuro. Para cuando cumplí la mayoría de edad ya había tenido bastantes aventuras sexuales con hombres, mi problema era que la casi totalidad de estos encuentros habían sido desagradables y ninguno se acercaba a la necesidad que sentía en aquel momento, estar con un gordo. En aquel entonces mis aventuras por las zonas de cruising y los baños eran algo recurrente en mi vida, al volver de la Universidad, al ir o volver del gimnasio o despues de quedar con amigos, aprovechaba cualquier momento para ir a aquellos sitios en busco de mi hombre ideal, pero esto nunca se daba, terminando, gracias a la calentura permanente característica de la juventud, en sesiones de sexo con otras personas. Al volver de la universidad tenía que pasar por un centro comercial, momento para que aprovechaba para echar un vistazo a lo que se encontraba en los baños. No era difícil encontrar gente en aquellos lugares, aun así, ligar en baños nunca me atrajo demasiado, pues dichos encuentros solían ser los peores, siendo algo común que el otro se corriese y se marchase, dejándome solo sin siquiera haberme puesto duro. Aquel día, igual que todos los demás días desde hacía tiempo, no tenía muchas esperanzas de encontrar a alguien que me satisficiese, visual ni físicamente. Caminaba por el centro comercial sin ...
... entrar en los baños, observando la gente que había por allí, encontrando algún hombre interesante pero que se encontraba en su mundo ignorando a los demás. Me encontraba casi en la puerta para salir cuando vi a un hombre grande y mayor entrando en el centro comercial y dando un giro de noventa grados para entrar en el baño. Entre el movimiento casi mecánico del hombre y el hecho de que no parase de mirar hacía todos lados me hizo esbozar una sonrisa, rebosante de felicidad ante la posibilidad de tener un encuentro con aquel ejemplo de macho. Esperé unos segundos y entré en el baño, observando rápidamente el lugar para buscar donde se encontraba mi objetivo. Lo encontré casi a mi lado, meando en un urinario situado en la esquina del baño, hecho al que respondí poniéndome en el urinario contiguo al suyo, ignorando todos los demás y sonriendo interiormente al notar que no meaba. En aquel momento era un manojo de nervios, cientos de escenarios y miedos cruzaban por mi cabeza sin control alguno, por un lado estaba nervioso ante la posibilidad de que algo ocurriese pues jamás había estado con alguien como él, por el otro sentía miedo al escenario en el que me equivocaba y terminaba enfadando al hombre pues este parecía un armario al medir casi dos metros y ser ancho de hombros. Vestía un abrigo tan grande que no permitía adivinar lo que había debajo y su cara era redonda y dura, dándole un aire amenazante. Con cierto temor saqué mi pene y, aunque tenía ganas de mear, no fui ...