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El baño y el obeso
Fecha: 03/03/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos
... de correrse y yo quería su semen, pero me paró mientras decía. —Espera, que me voy a correr—Le miré a los ojos mientras hacía pucheros y le respondía. —Pero quiero tu leche, tu pene es muy delicioso—Esto provocó una sonrisa en su rostro. —¿Y no preferirías dentro?—Aquella idea me voló la cabeza pero también me produjo rechazo, pues las veces que lo había hecho por el culo me había dolido bastante, aun así asentí y le dije seductoramente. —¿Entonces lo que quieres es preñarme?—El hombre me agarró de la barbilla y me dijo antes de besarme. —Como la puta que eres—Mientras nos levantábamos no nos separamos, besándonos con pasión. Una vez de pie me puso delante del inodoro y me susurró. —Prepárate. Me incline sobre el retrete, dándole la espalda y con el culo en pompa, no pasó mucho antes de que sus enormes manos me separasen las nalgas. Esperaba que intentase meter el pene directamente, como habían intentado todos los demás con los que había estado, provocandome bastante dolor al follar, pero lo que ocurrió fue que noté algo bastante húmedo y blando moviéndose alrededor de mi culo. Un escalofrío me recorrió la espalda cuando entendí que pretendía comerme el culo, algo que hasta entonces nadie había hecho y no fue poca mi sorpresa cuando descubrí que era terriblemente sensible en aquella zona. Cada lametón me hacía temblar de placer y cuando metía su lengua por mi culo un largo gemido de placer salía de mi boca inevitablemente. —Si sigues haciendo tanto ...
... ruido nos pillarán y no te follaré. Ante aquella posibilidad me tapé la boca, amortiguando malamente los ruidos que seguía haciendo. Mi polla se balanceaba, extremadamente dura, pues había empezado a mover las caderas para sentir como su lengua me follaba, esto debió llamar su atención porque empezó a masturbarme. Quería decirle que si lo hacía me correría, pero mi excitación era tal que si apartaba la mano lo único que saldría por mi boca serían gemidos, por lo que terminé soltando chorros de semen para sorpresa del hombre que dejó de comerme el culo al momento. —Joder…—Escuché como el hombre se levantó, posiblemente pensando que al haberme corrido él ya no tendría oportunidad de hacer nada. En respuesta, yo mismo me abrí las nalgas y rogué. —Follame por favor. —Pero si te acabas de correr. —Necesito que me folles, quiero sentir tu polla dentro de mi. A pesar de haberme corrido el placer que me había producido su lengua seguía allí y me había generado una duda y era lo que si, teniendo el culo tan húmedo, me dolería esta vez. Ante mi insistencia y todavía caliente, el hombre obedeció y puso su barriga sobre mi espalda para que no molestase antes de alinear su polla con mi culo. Sentir el peso de la barriga sobre mi espalda ya fue suficiente como para que mi pene volviera a moverse, luchando por ponerse duro de nuevo. Lentamente, su polla fue entrando en mi culo, al principio me dolió, pero tras las dos primeras embestidas lo único que sentí fue gozo. Su ...