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El baño y el obeso
Fecha: 03/03/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos
... polla era pequeña y estrecha, pero el recordar que quien me estaba follando era un gordo era suficiente como para hacerme gemir de placer. Sus embestidas al principio fueron suaves, aumentando la intensidad y fuerza con cada una. El placer que sentía era indescriptible, cada vez que sentía su polla penetrandome tras estar a punto de salirse veía las estrellas y suspiraba con fuerza. Para hacerme callar el hombre metió sus dedos en mi boca y yo los lamí como si de penes se tratasen. Aquella posición hizo que tuviese que echar bastante peso sobre mi espalda, sintiendo ahora toda su barriga y sus pelos sobre esta, volviendome todavía más loco. Mi pene, otra vez duro, se movía con cada empujón, pidiendo correrse de nuevo. El hombre empezó a gruñir y supe que pronto se correría, por lo visto él quería correrse los más profundo que pudiese, por lo que se irguió cuan alto era, consiguiendo que sus embestidas llegaran más profundo que antes. Sentí su cuerpo temblar y unas embestidas más fuertes y pausadas mientras se corría dentro de mí, notando como su pene se vaciaba. Cuando lo sacó un hilillo de semen salió antes de que mi culo se cerrase con fuerza para guardar dentro todo lo que pudiese. —¿Te quieres volver a correr? —Jadeando, miré al hombre, que también respiraba con fuerza y asentí—Siéntate y correte en mi. Aturdido por la follada, me senté en el retrete, dejando que algo de su semen se saliese y empecé a masturbarme. El hombre se arrodilló y me chupó los ...
... huevos mientras me pellizcaba los pezones. No pasó mucho antes de que le dijese. —Me corro. El hombre se apartó y puso su barriga en el camino de mi leche cuando esta salió, parándola con su barriga que quedó con largos hilos de semen repartidos. El hombre recogió uno de los hilos con su dedo y lo lamió antes de acercarmelo, lo chupé y mientras lo hacía él acercó su cara y me besó. Allí nos quedamos un rato, besándonos y dándonos mimos hasta que finalmente un ruido volvió a asustarle, haciendo que se vistiera rápidamente y, tras un intenso beso con lengua, se marchase. Me quedé un rato allí, sentado sobre el retrete, sorprendido por la rapidez con la que había desaparecido, dejandome sin posibilidad de volver a contactarle. Una cierta tristeza empezó a crecer en mi pero aparté aquellos pensamientos y sonreí , dispuesto a no dejar que su marcha me hundiese y a quedarme con el pensamiento de que aquello al menos había pasado. Noté como su semen escapaba de mi culo y me levanté para ver el retrete lleno de semen. Estaba alargando la mano para coger el papel higiénico cuando, sin pensarlo demasiado, saqué la lengua y empecé a limpiarlo, su olor, su sabor, su textura, todo en su leche me gustaba y seguía lamiendo al tiempo que me masturbaba. Cuando terminé de limpiarlo cerré los ojos, reviviendo aquellos momentos. La paja fue frenética, mi mano se movía con fuerza mientras me pellizcaba los pezones, volviendo a correrme sobre el retrete. Más tranquilo y con el pene ...