1. Aventura a 10000 metros


    Fecha: 03/03/2026, Categorías: Hetero Autor: ginecoloc0, Fuente: TodoRelatos

    ... carisma natural de las mujeres que saben quiénes son y no necesitan demostrarlo a nadie.
    
    Acababa de participar en el desfile de verano en Milán, y como era costumbre fue una de las más mencionadas por la prensa y los asistentes, para ella fue un día más en la oficina. Tomo un taxi desde el hotel al aeropuerto, le esperaban muchas horas de viaje, la ruta Milán-Sao Pablo-Buenos Aires era un viaje agotador, abordó el avión con paso ligero, casi despreocupado, se sorprendió al darse cuenta que el vuelo no llevaba muchos pasajeros, busco su asiento, y se acomodó tranquilamente y fui allí cuando lo vio, fue un flechazo, amor a primera vista, él se acercó y se presentó: Soy Santiago Ledesma, y estoy para cualquier cosa que necesites, ella simplemente sonrió y dio las gracias. Ella no llevaba sujetador, y su camiseta blanca dejaba insinuar claramente la forma de sus pechos, el aire frío de la cabina endurecía sus pezones, fingió no darse cuenta, pero sintió un cosquilleo instantáneo, y esa sensación cálida entre las piernas que solo el deseo sabe encender.
    
    Santiago era un hombre de 38 años que lleva más de una década surcando cielos como sobrecargo internacional en una de las aerolíneas más prestigiosas del mundo. Con una presencia magnética y serena, es el tipo de hombre que, al entrar en la cabina, impone respeto y deseo en igual medida, sin siquiera abrir la boca, media 1.85, con una postura impecable, erguida, casi militar, fruto de años de disciplina en el trato con ...
    ... pasajeros y entrenamiento físico, su complexión era atlética, con hombros anchos, espalda recta y una elegancia natural en cada movimiento, supiel trigueña clara con ese matiz bronceado que no necesita sol para lucir saludable, un rostro enmarcado por unamandíbula cuadrada y marcada, bien afeitada, una expresión seria que, al romperse en sonrisa, deja verhoyuelos discretos y una hilera de dientes perfectos, blancos, naturales. Siempre parece saber dónde están sus manos, su cuerpo, su mirada… como si dominara el espacio que habita, aunque sea un pasillo de avión a 10.000 metros de altura.
    
    Ya acomodada en su asiento junto a la ventanilla, con el asiento del medio vacío, sacó un libro y comenzó a leer, aunque apenas podía concentrarse. Sentía su mirada cuando pasaba por el pasillo. En una de esas rondas, él se inclinó levemente, apoyándose en el borde de su asiento.
    
    ¿Está todo bien, señorita? —preguntó, con la voz baja, como si compartieran un secreto, levantó la vista, mordió levemente su labio inferior y asintió todo perfecto… por ahora, Santiago notó el tono insinuante, el juego había comenzado.
    
    El avión alcanzó la altura de crucero. Las luces se atenuaron, muchos pasajeros dormían o veían películas, ella levantó lentamente, descalza, y caminó hacia la parte trasera del avión mientras pensaba en una excusa: y allí lo vio, lo encontró de pie junto al compartimiento de servicio, revisando cosas con parsimonia.
    
    ¿Tienes una manta? —preguntó con esa mezcla de inocencia y ...
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