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Aventura a 10000 metros
Fecha: 03/03/2026, Categorías: Hetero Autor: ginecoloc0, Fuente: TodoRelatos
... centímetros del glande pero no, ella tenía el control de la situación, aunque se moria de ganas por tener ese pedazo de carne en la boca sentía más placer al ver los ojos de Santiago, ansioso, deseoso de sentir la humedad de su lengua. Finalmente y con mucho cuidado lo beso suave, como si lo pudiera dañar, luego le paso la lengua, una ráfaga de placer recorrió todo su ser lo miro a los ojos, y se lo introdujo todo, aunque no sabía si sería capaz de tal hazaña, sonrió victoriosa al sentir los testículos en la barbilla, fue un logro personal, y eso la motivo más, recorría cada trozo de piel, lo lamia con ansia, chupaba esa rosada cabeza, mientras con las manos lo masturbaba, lo recorría con la lengua para luego chuparle los huevos, soltaba uno para agarrar el otro, cuando sintió que estaba a punto de venirse Santiago la detuvo, la levanto y le dijo al oído, de acá no sales hasta que te penetre, ella con una sonrisa macabra le dijo, es lo que quiero, que me llenes mi conchita, acto seguido se recostó al lavamanos y levanto el culo, esperando ese momento, él se acomodó detrás y lentamente la penetró, ella solo abrió la boca al sentir que entro todo, aunque le dolió un poco en ningún momento le pidió que parara, le gustaba ese dolor, de cómo sus músculos vaginales llegaban a su máximo, como cada pliegue de su interior abrasaba a ese gran intruso, pero era solo el comienzo. El espacio reducido obligaba a movimientos cortos, pero cada embate era preciso, intenso, brutalmente ...
... placentero. Valentina temblaba con cada embestida, sus nalgas se sacudían contra él mientras su rostro se deformaba de placer frente al espejo, Eres perfecta, jadeaba Santi, sujetándola de las caderas y apretando su cuerpo contra el suyo con fuerza, tan estrecha… tan caliente… Sí… dame más… fóllame más fuerte… susurraba ella entre dientes, sudorosa, con los muslos brillando por los fluidos, el aumentó el ritmo, Cada choque de sus cuerpos hacía temblar el pequeño cubículo, Valentina sentía que el orgasmo se le venía encima como una ola salvaje. ¡Me corro! ¡santi, me corro…! El la hizo incorporar, y la beso, mientras la seguía penetrando y ella no aguanto más y estalló, su cuerpo se contrajo en espasmos incontrolables, se agarró al cuello de el mientras gemía contra su propio brazo para no hacer ruido. Santiago la sintió apretarse contra su miembro como una boca caliente y húmeda, y no pudo más. Se retiró justo a tiempo y eyaculó sobre su espalda baja y sus nalgas, con varios chorros densos y calientes que luego cayeron lentamente, por un instante todo fue silencio, solo se oía su respiración acelerada, el como buen caballero tomó algunas toallitas húmedas del dispensador y limpió con cuidado su piel, ella lo miró por el espejo, con una sonrisa pícara y satisfecha, creo que ya no voy a necesitar la manta, mientras se acomodaba la ropa con las piernas aún temblorosas, “pero yo sí voy a necesitar más vuelos contigo” respondió él, dándole un último beso en el cuello ...