1. Aventura a 10000 metros


    Fecha: 03/03/2026, Categorías: Hetero Autor: ginecoloc0, Fuente: TodoRelatos

    ... provocación tan difícil de resistir, Santiago asintió, sacó una, pero al dársela sus dedos rozaron los de ella, se miraron en silencio durante tres segundos, eternos, Valentina no se movió. Él tampoco.
    
    ¿Y si… me la das allá dentro? susurró ella, señalando con la mirada el pequeño baño del fondo, Santiago la miró fijamente, no era la primera vez que le insinuaban algo, pero esta chica... había algo diferente. Un fuego suave, pero ardiente, no dijo nada, tomó la manta, la dobló sobre su antebrazo y caminó hacia el baño trasero. Golpeó suavemente la puerta cerrada, como si fuera parte del protocolo, al abrirla, no había nadie, entró Valentina y el la siguió de inmediato.
    
    El espacio era estrecho. apenas cabían, pasaron el pestillo, y al girarse vio ya apoyada contra la pared, respirando agitada, no me hagas esperar dijo ella, casi en un susurro, mientras levantaba la camiseta blanca por encima de sus senos, revelando dos pezones endurecidos, provocadores, esperando ser devorados, Santi no necesitó más, la tomó por la cintura, la empujó suavemente contra la pared y hundió el rostro entre sus pechos, lamiendo y succionando con hambre contenida. Ella se mordía los labios para no gemir, mientras él bajaba sus manos por el abdomen, hasta el borde del short, lo deslizó hacia abajo con pericia, dejándola en ropa interior: una tanga de encaje blanco que ya estaba húmeda.
    
    Estás tan mojada… murmuró él, pasando dos dedos por la tela, presionando justo sobre su clítoris, Hazlo ...
    ... ya… o juro que grito jadeó Valentina, cerrando los ojos no dudó un segundo, se arrodilló como pudo, acomodándose entre sus muslos, y deslizó la tanga a un lado, su lengua encontró el centro caliente y palpitante de Valentina. Primero lento, muy lento, como quien saborea un postre caro, luego más rápido, con la lengua presionando contra su clítoris mientras introducía un dedo, y luego dos, su vagina emanaba jugos de una manera increíble dejando empapada su mano, y este los saboreaba, Ella se arqueaba contra la pared, sujetándose del espejo.
    
    —¡Oh, Dios!… santi… así… no pares…
    
    Y el obedeció, siguió lamiendo cada rincón, cada pliegue de su vagina y por momentos pasaba su lengua por su ano, lo que le provocaba un espasmo que le recorría desde los pies hasta el alma, y allí con el saboreando hasta el último rincón tuvo el orgasmo, se tapó la boca con la manta para no hacer ruido, mientras sus piernas temblaban, el la sostuvo para que no callera al suelo.
    
    Después de un par de minutos él se incorporó, se desabrochó el cinturón del pantalón del uniforme y liberó su erección. Su miembro era largo, grueso, con las venas marcadas y la punta estaba brillante por el líquido preseminal, no hizo falta que el dijera algo, instintivamente ella se arrodillo, cuando lo tuvo a la altura de su cara lo tomo con las manos, lo acaricio con mimo, recorría cada centímetro, analizándolo, saboreando lo que iba a devorar, haciéndolo sufrir un poco, lo acercaba a su boca, sus labios quedaban a ...
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