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Aventura a 10000 metros
Fecha: 03/03/2026, Categorías: Hetero Autor: ginecoloc0, Fuente: TodoRelatos
... antes de abrir la puerta con cuidado. Salieron uno tras otro, fingiendo normalidad. Nadie pareció haber notado nada… salvo una azafata que cruzó miradas con Valentina y sonrió levemente, como si supiera más de lo que decía. Cuando se acercaban a Sao Pablo el comandante anunció por megafonía un retraso técnico, La parada iba a durar al menos 2 horas. Valentina, aún con el cuerpo encendido por lo ocurrido en el baño, sintió que el destino le daba una segunda oportunidad, bajó del avión junto al resto de los pasajeros, estirando las piernas en la zona de tránsito, sin perder de vista al sobrecargo que la había llevado al cielo, literal y figuradamente. Santi también la miraba desde lejos, su uniforme seguía impecable, pero su mirada ya no era la del tripulante intachable. Ahora era la de un hombre que había probado un cuerpo y quería más. Mientras los pasajeros se acomodaban en los asientos de la sala de espera, Santi se le acercó como por casualidad y le dijo ¿Te apetece un café? Hay una sala VIP donde podemos esperar más cómodos. No está abierta para pasajeros… pero tengo acceso. Valentina no respondió. Lo miró, sonrió con una mezcla de picardía y complicidad, y se levantó sin dudar, siguieron un pasillo lateral, cruzaron una puerta restringida y entraron en una sala silenciosa, alfombrada, con sillones de cuero, iluminación cálida y ventanales que daban a la pista de aterrizaje. La sala estaba vacía. Cerraron la puerta tras ellos. El silencio era denso, ...
... eléctrico. —Pensé que quizás… necesitabas liberar algo de tensión —dijo él. —Yo creo que no soy la única, respondió ella, llevándose las manos a la cintura y bajándose lentamente el short. No llevaba nada debajo. Su sexo, húmedo y depilado, brillaba bajo la luz suave, Santi se acercó para besarla, pero un ruido suave los detuvo, una segunda puerta se abrió, entró un hombre, también de uniforme, era mayor, 50 años aproximadamente, con el porte seguro de quien lleva el mando, era el capitán. ¿Interrumpo? preguntó el, cerrando la puerta tras de sí, capitán, Valentina y yo estábamos… relajándonos un poco dijo santi, sin fingir nada, el capitán la miró de arriba abajo, su voz era grave, su presencia dominante infundía respeto pero también generaba morbo, esa sensación de cuando ya no tienes el control pero te gusta, te excita el no saber que puede pasar, de cuando estas indefensa. —¿Así que eres tú la responsable de que Santi haya bajado tan sonriente? preguntó con media sonrisa, mientras dejaba su gorra sobre una mesa, Valentina tragó saliva, su cuerpo reaccionaba solo, verlos a ambos allí, uniformados, con autoridad y deseo en la mirada, la excitaba más de lo que esperaba, se sentía pequeña, deseada, vulnerable… y hambrienta. No creo que sea justo que él lo haya disfrutado solo, dijo ella con voz baja, mientras daba un paso hacia el capitán, Santiago se acercó por detrás y le retiró la camiseta y Valentina quedó completamente desnuda entre los dos hombres. El aire ...