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Aventura a 10000 metros
Fecha: 03/03/2026, Categorías: Hetero Autor: ginecoloc0, Fuente: TodoRelatos
... cada chorro que la dejo inundada, llena, satisfecha. Apenas salió, el capitán la empujó suavemente hacia el sofá. Ella se tumbó boca arriba, las piernas abiertas, el semen aún chorreando entre sus labios, el capitán se colocó encima y la penetró sin contemplaciones. Su verga curva estimulaba otro ángulo, rozando el punto exacto. —No pares… no pares… —gimió Valentina, retorciéndose de placer, abrazándolo con las piernas para que llegara más profundo (si era posible), la folló con fuerza, sujetándola de las muñecas, como si se la quisiera quedar para siempre, ella se corrió con un gemido largo, ronco, temblando de pies a cabeza. El capitán aguantó unos segundos más, luego se retiró y eyaculó sobre su vientre y tetas, llenándola con varios chorros calientes, ella los esparció por todo su cuerpo, le gustaba sentirse sucia, usada, pero plena, feliz, como nunca antes se había sentido. Quedaron en silencio. Los tres jadeaban, Santiago se acercó, le besó en los labios con ternura, esos mismos labios que hasta hace poco eran penetrados por otro hombre, pero a él no le importó, la quería saborear, o más bien premiar y agradecer por el placer que acabada de darles. Deberíamos aterrizar más a menudo, dijo el capitán, Valentina sonrió, sin fuerzas ya, con las piernas aún abiertas y los muslos temblorosos, y dijo si cada escala va a ser así… que se jodan los horarios. Se vistieron y luego volvieron a la sala de espera, abordaron el avión con rumbo a Buenos Aires, fue un ...
... vuelo de unas 3 horas, pero no pasó nada, nada mas además de las miradas que cruzaban cada vez que Santiago caminaba por el pasillo. Cuando estaban a punto de aterrizar se acercó y le dio un papel, tenía un nro. de teléfono y un ¿te espero?, no hizo falta que ella le respondiera, solo con el siguiente cruce de miradas todo quedo pactado. El hotel era de cinco estrellas, ventanas amplias y una ubicación privilegiada en Puerto Madero. Valentina, tras recoger su maleta, le envió un mensaje a su teléfono, un minuto después estaba la respuesta, Hotel Marriott, Habitación 1210. Te espero. No dudó. No se cambió. No se arregló, solo se dirigió al lugar, se presentó en la recepción y posteriormente subió al ascensor con el corazón latiendo como un tambor, sabía lo que quería, y esta vez, nadie les pondría freno. Golpeó suavemente la puerta. Cuando se abrió, encontró a Santi en camiseta negra y pantalón de pijama suelto. Se veía más atractivo que nunca, con el cabello algo desordenado y una mirada cargada de deseo reprimido. Estás preciosa, dijo, cerrando la puerta tras ella. Valentina se acercó, lo abrazó, y comenzaron a besarse sin palabras, como si continuaran una conversación interrumpida, sus labios se fundieron, húmedos, intensos, las lenguas se encontraron con hambre, se acariciaban mientras sus cuerpos se apretaban uno contra otro. Le levantó la camiseta, sin apuro pero sin pausa, y sus pechos quedaron al aire, comenzó a besarlos, lamerlos, succionando cada ...