1. Amo a mi prima Blanca, pero no pude resistirme a Irene


    Fecha: 04/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos

    ... Incluso intenté imaginar que estaba con Blanca en lugar de Irene, pero eran tan distintas que me resultó imposible. Decidí dejarme llevar. Abrazaba a Irene por la cadera y fui subiendo mi mano hasta sus tetas. Me gustaba que a pesar del tamaño de sus pechos, casi nunca usaba sostén, ni siquiera cuando llevaba vestido. Bajé el los tirantes y la tela descubriendo esas tetas de maravilla y comencé a acariciarlas.
    
    Estaba en el cielo. Si bien jamás me rendiría respecto al amor de mi prima Blanca, ella era la única mujer con la que había estado hasta ahora. Me desabroché el pantalón y liberé mi verga, levanté la falda de Irene y le restregué mi erección entre sus nalguitas. Terminé por sacarle el vestido y la empujé para tirarla boca abajo en la cama. Irene soltó un gemidito ante la maniobra brusca. Me puse encima de ella, colocando mi verga apuntando hacia abajo en sus nalgas, para rozar su vulvita.
    
    No podía penetrarla sin condón, eso sería traicionar definitivamente la confianza de Blanca, pero podía rozarla por encima para hacerla gozar y ponerla a tope. Una vez encima de ella, puse mis dedos en su cuello y le giré la cara para besarnos. Me gustaba esa combinación entre ternura y brusquedad e Irene reaccionó positivamente a ella.
    
    —Me encantas, bebé —me dijo entre beso y beso.
    
    —Tú me vuelves loco, Irene —le dije mientras con un movimiento de cadera pasaba mi glande por sus labios —¿Me la chupas? —pedí, impaciente.
    
    Me puse boca arriba y ella comenzó a hacer lo suyo, ...
    ... metiéndose toda mi verga a la boca.
    
    Mientras disfrutaba de la boca de Irene agasajando mi pene, hice un último intento de pensar en Blanca, pero cada cierto tiempo ella volteaba hacia arriba para verme a los ojos. Era una viciosa de verdad. Decidí intentar otra cosa. La separé de mi pene y le pedí que se arrodillara. Para que estuviera más cómoda, coloqué una almohada en el suelo. Me puse de pie frente a ella y me agarré la verga. Le di varias cachetadas con mi glande hinchado y luego le ordené que abriera la boca. Ella no lo dudó ni un instante.
    
    Le metí la verga hasta la garganta, la tomé de la nuca y comencé a cogerme a Irene por la boca. La sensación era placentera y también un poco dolorosa, rozaba sus dientes, pero no me detuve. Escuchar a Irene atragantarse con mi verga era todo lo que necesitaba para seguir bombeando. Sin avisarle, eyaculé en su garganta. Varios chorros de semen inundaron su boca. Sólo gruñí con cada descarga y una vez terminado el orgasmo, saqué mi pene de la boquita de mi novia.
    
    Le tendí la mano para ayudarla a incorporarse. Tenía los ojos llorosos. Me vio con una mezcla de placer y miedo. Aun así, hizo un gesto exagerado a la hora de tragarse mi semilla.
    
    Pensé que me iba a reclamar, así que me adelanté.
    
    —Ahora te toca a ti.
    
    La empujé para ahora tumbarla boca arriba y me coloqué entre sus piernas. Comencé a lamer su vagina, centrándome en su clítoris, que sobresalía de sus labios. Toda una visión la vagina de mi novia.
    
    Estuvimos ...
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