1. Amo a mi prima Blanca, pero no pude resistirme a Irene


    Fecha: 04/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos

    ... así varios minutos hasta que su cuerpo tensándose anunció la inminencia de un orgasmo. Se quedó relajada tumbada en la cama, respirando profundamente. Me acosté junto a ella y la abracé.
    
    —¿Qué te pareció? —pregunté besándole el pelo.
    
    —Me vine delicioso, amor.
    
    —Pues no hemos terminado.
    
    Sé que no debía volver a eyacular. Era arriesgarme demasiado a que Blanca notara mi interacción sexual con Blanca. Pero tener a Irene a mi merced era una sensación intoxicante. Comencé a besarla y ella respondió sin asco al sabor de sus propios jugos. Mientras lo hacía abrí la caja de condones y me puse uno; esa era la línea que no podía cruzar, la única vagina que llenaría de leche sería la de mi prima Blanca.
    
    Entré en ella sin mucho aspaviento y ella se acopló a mis movimientos.
    
    Era la primera vez que me ponía un condón y noté la diferencia con claridad. Mientras bombeaba dentro de Irene, hice una mueca de desagrado. No pensé que fuera a ser tan distinta la sensación de penetrar a una mujer con y sin condón. Ella, con los ojos cerrados, pareció no tener opiniones al respecto: supongo que en su vida pasada como la puta de la escuela al menos sí se cuidaba.
    
    Debido a la falta de sensaciones provocadas por el látex y el vino del principio, mi aguante fue superior al desempeño normal dentro de mi prima. Duré lo suficiente para que Irene se viniera dos veces y cuando por fin eyaculé, el resultado no fue insatisfactorio: el receptáculo del condón se hallaba repleto de mi ...
    ... leche.
    
    La dejé en su casa y nos despedimos con un beso apasionado. Al llegar a mi casa me di un baño y me puse a ver una película. Era miércoles y no vería a Blanca hasta el día siguiente. Tenía tiempo para pensar en qué decirle si me preguntaba por mi cita y para producir más semen.
    
    Me eché en el sillón con una cerveza dispuesto a relajarme. Veinte minutos después, Blanca entró por la puerta.
    
    —¿Qué haces aquí? —pregunté abrazándola no sin cierta angustia— ¿no ibas a salir con Samuel?
    
    —Sí salimos, fuimos a comer…pero tenía ganas de verte— me dijo con la voz quebrada —tengo algo que confesarte.
    
    Sentí un golpe en el estómago. Blanca me tomó de la mano y nos sentamos en el sillón.
    
    —Sé que acordamos no hacerlo, pero acabo de tener relaciones sexuales con Samuel. Es muy lindo y me trata muy bien, además técnicamente es mi novio, pero tú eres el amor de mi vida, no debí, ¡perdóname, mi amor! —sollozó Blanca echándose a mis brazos.
    
    Ardí de celos y la hipocresía de ese sentimiento no se me escapó. Imaginé a Blanca, mi mujer, abierta de piernas siendo penetrada por aquel Samuel. ¿Le había gustado más la verga de ese tipo que la mía? ¿Le había permitido una penetración al natural para después dejar que la rellenara de su leche? Quise preguntarle muchas cosas. Comencé por la más obvia y quizá la más estúpida.
    
    —¿Te gustó?
    
    —…
    
    —Te pregunté algo, Blanca, ¿te gustó cómo te cogió Samuel?
    
    —Por favor no me preguntes eso, no importa. Yo quiero estar contigo y eso es lo ...