1. Debo embarazar a mamá 16


    Fecha: 07/03/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos

    Debo embarazar a mamá
    
    Capítulo 16
    
    Capítulo final
    
    Mamá estaba en la cama. Acostada de costado, dándome la espalda. Ya era tarde, y la casa estaba completamente vacía. Todos los invitados se habían ido hacía rato. Quedábamos solo nosotros dos.
    
    Estaba borracha, cosa inusual en ella. Y quizás por eso fue que dijo lo que dijo. Aunque, más allá de lo que haya bebido, yo sabía muy bien que esas palabras le salieron del alma. Ese día había estado melancólica. Los cumpleaños suelen ser un momento en donde nos replanteamos un montón de cosas, y a ella parecía estarle pasando eso.
    
    —¿Por qué te tuviste que ir? ¿Por qué carajos me tuviste que dejar? —murmuró con esa voz entrecortada, medio llorosa.
    
    Estaba claro que mi presencia en su cuarto y el alcohol en su sangre la hizo confundirme con el Tadeo que había conocido hacia dos décadas.
    
    Me quedé en la cama, quieto como un boludo al lado suyo, y le acaricié el pelo con cuidado.. No podía irme. No así. No viéndola hecha mierda, tan frágil. Además, me sentía culpable. Había sido yo el que la dejó así. Además, la pobre había tenido la mala suerte de no haber tenido buenas relaciones con sus parejas. Por una cosa o por otra, siempre terminaba dejándolos.
    
    Me saqué las zapatillas. Después el pantalón. Me metí en la cama al lado suyo. No fue con segundas intenciones. De verdad que no. Solo quería estar ahí, con ella, asegurarme de que esté bien, sentir que no la dejaba sola otra vez.
    
    Pero, más allá de mis razones nobles, ...
    ... eso no quitaba que ella estaba durmiendo en ropa interior junto a mí.
    
    En medio del silencio, murmuró algo dormida. No llegué a entenderlo. Pero la sentí agitada, con la respiración rara. Verla así me partía en dos.
    
    Entonces se me ocurrió una idea, que en principio me pareció una estupidez, pero, a medida que la fui analizando, me tenté a llevarla a cabo. Recordé a tía Tamara. En lo predispuesta que estaba a ese juego sexual en donde fingía que yo era el chico que había conocido en su adolescencia. Y eso que ella no estaba ni borracha ni dormida.
    
    Era un juego peligroso, sí. Pero si servía para que mi querida madre estuviera un poco mejor…
    
    Me acerqué. Le besé el hombro despacito. Se sentía suave, calentito. Me temblaron los labios al hacerlo. Después me acerqué más, hasta que mi boca quedó a centímetros de su oído.
    
    Entonces le solté una frase. Pero no era cualquier frase.
    
    —Sos la mejor mamá del mundo. Y por eso te amo —le susurré, bajito.
    
    Ella se movió apenas. Como si eso la hubiese despertado de golpe. Aunque igual se quedó en la misma posición.
    
    —¿Qué dijiste? —preguntó, con la voz espesa, adormecida.
    
    —Que sos la mejor mamá del mundo. Y por eso te amo —repetí, sintiendo cómo el corazón me bombeaba en la garganta—. Ya te lo había dicho. ¿Te acordás?
    
    Ella hizo un momento de silencio. Me puse muy nervioso. Temía que encendiera la luz, se diera vuelta y reconociera que estaba con su hijo en la cama.
    
    —Sí… me lo dijiste esa vez que fuimos a la feria ...
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