1. Debo embarazar a mamá 16


    Fecha: 07/03/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos

    ... desnuda.
    
    Giró apenas la cabeza, lo justo para que nuestras bocas se encontraran. Nos besamos lento, profundo. Un beso dulce, de esos que se les da a la chica que amás. Llevé una mano a sus senos, y empecé a acariciarlos mientras la seguía penetrando por detrás.
    
    Creo que ambos sabíamos que cualquier movimientos brusco, cualquier grito desaforado, rompería la magia del momento. Por eso permanecíamos así, apretados, moviéndonos solo lo justo y necesario, con nuestros cuerpos pegados, sintiéndonos, disfrutándonos, convertidos en uno solo.
    
    Sentía como mi verga entraba en ella cada vez más profundamente. Todo en ella parecía decirme que me quede.
    
    —¿Viniste solo para esto? —me preguntó de repente, con la voz entrecortada, sin enojo, sin tristeza. Solo queriendo saber.
    
    —Vine para despedirme —le dije.
    
    Y nos quedamos así. Como si el tiempo se hubiera frenado alrededor nuestro. Como si el mundo entero hubiera desaparecido y solo quedáramos nosotros dos, entre las sábanas revueltas y la oscuridad cómplice.
    
    Durante minutos no existió nada más. Ni las palabras. Ni los ruidos de afuera. Solo nuestros cuerpos encajando como piezas que nunca deberían haberse separado.
    
    Sentí cómo se tensaba un poco. Como si se le escapara algo. Me aferré a ella. Y en ese último instante, antes de que estallara por el orgasmo, yo mismo alcancé el clímax.
    
    Después, se quedó quieta. Su respiración se fue haciendo más lenta. Más profunda.
    
    —Adiós —le dije, mientras retiraba mi verga ...
    ... de su interior.
    
    —Adiós —repitió ella.
    
    Enseguida escuché la inconfundible respiración de cuando se está dormido. Me fui del cuarto. No estaba seguro de si lo que hice le serviría de algo. Me quité el gusto de estar con ella en el presente, sí, pero no sabía si contribuiría a superar mi abandono. En todo caso, me enteraría en los siguientes días.
    
    Así pasó el tiempo. Mamá sí estaba diferente. Era un cambio sutil, pero parecía más alegre. Aunque era posible que esa sensación solo fuera porque yo tenía muchas ganas de verla ahí.
    
    Pero lamentablemente esa alegría fue interrumpida por una inesperada muerte.
    
    ……
    
    No llovía, pero el cielo tenía esa pátina gris opaca que hacía que todo se viera más triste de lo que ya era. Las nubes parecían colgadas a baja altura, como si en cualquier momento fueran a caer sobre nuestras cabezas. No hacía frío, pero el aire era espeso, y la humedad se metía en la ropa como si quisiera colarse también en los pensamientos.
    
    El velorio de la abuela Ester se desarrollaba en una sala discreta, de esas que tratan de parecer acogedoras, pero que solo logran resaltar lo artificial de la situación. Luz blanca, bancos de madera, flores con nombres colgados en cintas doradas. Al centro, el ataúd cerrado. Oscuro, brillante, con una cruz metálica en el medio.
    
    Había más gente de la que creía que vendría. Vecinas de su barrio, alguna prima lejana, y hasta una excompañera del club de lectura.
    
    Yo estaba contra una de las paredes, con una taza de ...
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