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Debo embarazar a mamá 16
Fecha: 07/03/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos
... por los movimientos y las sensaciones en su cuerpo? Aún así, la propuesta era demasiado tentador. Además, se me ocurrió algo que podía servir. —Claro. Pero… quedate así. No te muevas tanto. Si lo hacés… —Me voy a despertar. Y vas a desaparecer… Me costaba caer en la cuenta de lo que estaba a punto de pasar. Por fin me iba a coger a mi mamá, pero en su versión madura. Pero no lo iba a hacer por morbo. O, mejor dicho, no solo por eso. Lo iba a hacer porque ella me lo había pedido. Porque tenía la esperanza de que ese polvo, que ella experimentaría como si lo hubiera experimentado en el mundo onírico, de alguna manera la liberaría. Le di un beso en la mejilla. Sentí el calor de su piel. Después apoyé mi frente en su cuello y respiré hondo. Tenía ese perfume dulce que me mataba. Me acerqué más. La abracé por atrás, con cuidado, rodeándola con el brazo. Mi cuerpo se pegó al suyo. Sentí su espalda contra mi pecho. Mi pelvis se apoyó en su trasero. Ella respiraba hondo, expectante. La seguí besando, a la vez que la acariciaba. Mi verga no tardó en endurecerse, y la restregué en sus nalgas suavemente. Sentí cómo su respiración empezaba a cambiar. Ya no era el ritmo tranquilo de alguien que duerme, sino algo más corto, más cargado. Como si su cuerpo hubiera despertado aunque su mente todavía flotara en ese limbo donde todo está permitido. Me quedé abrazado a ella unos segundos más. La sentí temblar levemente cuando le besé el cuello. Llevé la mano hacia ...
... su cintura, despacito, como tanteando el borde de algo prohibido. Mis dedos se colaron por debajo del elástico de su bombacha. Tironeé suave. No quería ser brusco. No quería que sintiera que solo quería enterrarle la pija. Quería que supiera que ese momento era para mí muy especial. Seguí. La fui bajando con calma, palmo a palmo, hasta que la sentí completamente desnuda contra mí. No podía ver nada, pero todo se sentía más nítido así, en la penumbra. Su piel. Su perfume. El temblor leve de su espalda cuando mis dedos acariciaron su cadera desnuda. Me saqué el calzoncillo sin apuro, cuidando cada movimiento. Me acomodé detrás de ella, buscando el punto justo en donde debía penetrarla. Cuando encontré su sexo, lo sentí húmedo. Le hundí la verga, con una ternura que solo podía sentir por ella. Una ternura que no se oponía a la lujuria que parecía querer salirse de mi cuerpo. Ella se arqueó apenas, soltando un gemido casi inaudible, mientras yo sentía la presión de su sexo en mi verga. Nuestros cuerpos se alinearon con una naturalidad perfecta. Sentí ese calor que me envolvía y me empujaba a seguir. Ella soltó un gemido corto, ahogado, y yo me quedé quieto un instante, solo sintiéndola. Me incliné y le besé el hombro, después el cuello. Llevé una mano hacia su pecho, que subía y bajaba con cada respiración. Lo acaricié con torpeza y ternura a través del corpiño. Ella apoyó una mano sobre la mía, apretándola. Le desabroché el corpiño, y la dejé completamente ...