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Una tarde muy húmeda
Fecha: 07/03/2026, Categorías: Intercambios Autor: Eric Salazar, Fuente: TodoRelatos
... estrujaba mis bolas, produciéndome ese dulce dolor que hacía que mi miembro creciera a tope. Mis manos fueron automáticamente a sus tetas, para empezar a jugar con sus pezones. —Las manos fuera. Eres mío y sin derecho a nada.— Dijo en un tono que no admitía réplica. Bajé las manos y las puse a los costados. Ella, con mi polla en la mano como estaba, se subió encima de mí y de un solo golpe se empaló. Su vagina estaba húmeda y resbaladiza. Estaba muy caliente, llevaba un buen rato pensando en todo lo que estaba por llegar y su cuerpo pedía a gritos liberación a modo de orgasmo. —Dios, qué polla más rica tienes.— Dijo, mientras empezaba a subir y bajar, deslizando sus labios por el tronco venoso de mi falo. Subía hasta que se veía la gorda cabeza de mi verga aparecer y luego se dejaba caer hasta que sus caderas, chocaban con las mías. Aceleró los movimientos y el polvo cogió otra magnitud. Quería correrse y eso era lo que estaba buscando. No habían pasado ni cinco minutos, cuando comencé a sentir como su vagina se cerraba y empezaba a contraerse, convulsionando mientras un grito se escapaba de los labios de mi particular amazona. Era el primer orgasmo de ese día. Se quedó sentada encima de mí y empezó a hacer un movimiento de vaivén que hacía bailar mi falo en su interior, yo estaba muy estimulado y con mi estaca dura como una piedra. Entonces salió de mí y se dio la vuelta, dejando ante mí, un espectacular trasero que subía y bajaba, dejándome ver, ...
... como mi verga entraba y salía de ella. Acto seguido, mi mano fue a parar a sus lumbares y mi dedo pulgar fue bajando entre sus cachetes, hasta encontrar el camino, para alcanzar su culito. Comencé a jugar con su esfínter y eso le provocó un orgasmo inmediato. Siguió cabalgándome y cuando notó que yo estaba a punto de correrme, en lugar de parar, llevó su mano a mi perineo y dirigió su dedo índice hacia mi ano. Al notarlo, mis glúteos se tensaron cerrando el acceso en un movimiento reflejo. —Relájate. Abre las piernas. Hice lo que me pidió y llevando el dedo a la boca para mojarlo con saliva, volvió a llevarlo hasta su objetivo. Presionó alrededor y haciendo fuerza, metió el dedo hasta la segunda falange, empezando a hacer círculos para dilatarlo. Mientras tanto, ella volvió a moverse, haciendo círculos con sus caderas y completamente empalada. —Vamos córrete.— Ordenó, girando la cabeza para verme la cara de placer. Otro dedo acompañó al que ya ocupaba mi culito aumentando la presión. Los metió más adentro, llegando entonces a mi próstata. Hecho que me hizo correrme instantáneamente. Mi polla comenzó a lanzar chorros de semen que no pudieron ser contenidos por sus labios vaginales, llegando a resbalar por el tronco de mi verga. Al notar eso su vagina se aferró más a mí y tuvo un orgasmo que la hizo temblar de placer. Sus dedos salieron de mi interior y mi pulgar también abandonó su alojamiento. Se levantó haciendo fuerza con sus rodillas y estando de pie encima de ...