-
Una tarde muy húmeda
Fecha: 07/03/2026, Categorías: Intercambios Autor: Eric Salazar, Fuente: TodoRelatos
... abierto, la apertura que había quedado era del tamaño de mi polla en erección. - Como le has dejado el coño cabrón. Vaya pasada. - Es lo que pasa cuando me las follo. Tardan en recuperar su tamaño normal, se quedan muy abiertas. - Me noto un vacío en el coño tremendo. Me lo voy a tener que cerrar.— Y dicho esto se dio la vuelta, se puso bocarriba y empezó a masturbarse para que con las contracciones del orgasmo se le cerrará la vagina. Nosotros nos pusimos uno a cada lado de su boca y le acercamos las pollas para que nos las chupara. La polla de Carlos era el doble de la mía en grosor y bastante más larga. A Elisa no le cabía ni la punta de ese enorme miembro, pero le pasaba la lengua y lubricaba con saliva todo su capullo. Yo mientras me pajeaba viendo desde muy cerca toda la operación. - Ya estoy lista de nuevo. Fóllame morenazo. Poniéndome entre sus piernas, metí mi polla dentro de su todavía dilatado coño. Casi no notaba sus paredes vaginales, ya que aparte de muy abierto estaba muy lubricado. Lo que sí que notaba era un calor abrasador, como si quemara. - Dios, qué caliente estás.— Le dije. Mientras ella estaba inmersa en darle placer oral a su amante. Seguí bombeando hasta que decidí cambiar de agujero y así dilatarle el culito para hacerle una doble penetración. - Te voy a follar el culo. - Sí. Por favor, fóllame el culo que quiero correrme también por ahí. Dicho y hecho me puse un preservativo y nada más apoyar la punta de mi polla ...
... en su esfínter, noté las contracciones de un nuevo orgasmo. Espere a que pasara y se relajara para empujar. Mi polla entró sin problemas, estaba tan excitada que se le había dilatado todo y entraba en ella como un cuchillo en la mantequilla. Su culo también estaba ardiendo, lo que provocó, en mí, unas ganas de correrme importantes. - Tengo que parar o me correré. - Descansa, que me tienes que durar un ratito más. — Me dijo Elisa. — Que me siga follando Carlos. Nada más decirlo, salí de su culito y tumbada bocarriba como estaba, Carlos ocupó mi lugar. Volvió a ponerse un condón y cuando estuvo listo otra vez, apuntó su polla y esta vez ya con menos cuidado la enterró de un solo golpe de cadera hasta más de la mitad. - Ahhhhhh.— Gritó mi chica al notar ese pedazo de carne que se hundió en su interior como si fuese una barra de hierro al rojo vivo. Sus manos fueron a parar al abdomen de Carlos para hacer tope en su penetración, pero este seguía empujando intentando enterrar toda su herramienta. - Relájate y disfruta del momento. Pronto pedirás más.— Le dijo él con una sonrisa en los labios. - Ve con cuidado que me vas a partir por la mitad. - Vas a reventar, pero de placer.— Respondió él. Yo mientras tanto me masturbaba y le tocaba los pechos a mi mujer mientras veía esa brutal posesión y esa lucha que tenían entre los dos, por dar y recibir placer. Carlos cada vez empujaba más adentro y más fuerte, mientras que mi mujer ya se había habituado al ...