1. Qué iba a saber yo (8) Buenos días


    Fecha: 08/03/2026, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 8. Buenos días
    
    Me empecé a desvestir dándole la espalda a John. Lo escuché carraspear y me giré. Él ya estaba sin camiseta y se bajaba los pantalones sin ningún pudor.
    
    Cuando tuvo mi atención, habló:
    
    —Hey, una cosa, chaval… No he traído pijama, suelo dormir en gayumbos.
    
    Al mencionarlo, no pude evitar que mi mirada fuese directa a sus slips. Eran grises, y le marcaban un bulto más que notable.
    
    —¿Te importa? —preguntó mientras, por inercia, se rascaba los huevos por debajo de la tela.
    
    —Eh… No, no me importa. Duerme como quieras. Yo solo me pondré el pantalón de pijama. Hace calor —reí, nervioso.
    
    No, no era por el calor. Era una excusa para poder disimular mejor mi latente erección. Verlo así, prácticamente desnudo, y sabiendo que iba a dormir con él... mi miembro empezaba a querer atención.
    
    —Pues sí, más motivos para dormir solo en gayumbos —dijo mientras se rascaba el pecho con despreocupación.
    
    Nos metimos en la cama y nos tapamos solo con la sábana hasta la mitad del cuerpo. Ambos mirábamos el techo sin decir nada, hasta que John rompió el silencio:
    
    —Buenas noches, chaval.
    
    —Buenas noches, viejoven —solté una risa.
    
    Me golpeó el hombro con suavidad y apagó la luz.
    
    Cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, me fijé en John. Estaba boca arriba, con los ojos cerrados, respirando plácidamente. Aproveché para mirarlo con detenimiento. Me fijé en sus labios y lo mucho que me moría por besarlos. En su barba bien cuidada, que ...
    ... deseaba acariciar. En la mata de pelo que cubría su pecho y descendía en un hilo grueso hasta desaparecer bajo la sábana. Qué ganas de pasar mi mano por su torso, por su cara... por su... su miembro. Ese bulto que, aun cubierto, se intuía imponente.
    
    En ese olor embriagador de John, ese perfume que desprendía... Tenía todo un hombre hecho y derecho a mi lado, y no podía hacer más que observarlo.
    
    Finalmente, resignado, me di la vuelta. No podía seguir torturándome. Cerré los ojos dispuesto a dormir.
    
    No tardé en notar cómo los párpados se me cerraban. Había sido un día largo. Entonces sentí cómo John pasaba uno de sus brazos por mi costado y me abrazaba. Noté el calor de su pecho peludo pegado a mi espalda desnuda, su aliento cervecero respirando en mi nuca y su paquete apoyado en mi culo. Abrí los ojos como platos y me quedé inmóvil, sin saber qué hacer.
    
    Él no decía nada. Se le escuchaba respirar con tranquilidad.
    
    Me pegué un poco más a él, con disimulo, sintiéndome arropado y protegido. Aquello me había desvelado, y mi erección no ayudaba, pero no quería moverme ni un centímetro para no despertarlo.
    
    Poco a poco, el sueño me fue venciendo y caí rendido sin poder evitarlo.
    
    Me desperté a la mañana siguiente con los primeros rayos de sol golpeando mi cara. John seguía abrazado a mí por la espalda, haciéndome la cucharita. Aunque notaba algo diferente... era su miembro, duro como una piedra. Lo sentía pegado a mis nalgas, y sin poder evitarlo, moví ligeramente el ...
«1234...11»