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Una Compañera Para Aristemeión
Fecha: 09/03/2026, Categorías: Transexuales Autor: Liver96Oficial, Fuente: TodoRelatos
... sensualidad y gran polla. Con la delicadeza que solo ella podía mostrar, lo hizo acostarse boca arriba sobre el lecho, y se puso de rodillas entre sus piernas. Sus dedos recorrieron suavemente su pecho, bajando por el abdomen, y deteniéndose en su polla. Aristemeión no pudo evitar que sus ojos se cerrasen y su pecho subiese y bajase con cada jadeo. Hebenice sonrió entre sus piernas, sus ojos fijos en los suyos. Haciéndole levantar un poco las piernas, Hebenice colocó una almohada debajo de las caderas de Aristemeión, elevando su pelvis, exponiendo su ano a la luz de las velas. Con la punta del dedo, la muchacha lo acarició, haciendo estremecer al joven, que sintió como palpitaba al roce. "Cuando vi tu culo hoy cerca de mi cara en la mañana, imaginé lo que sería probarte, entrar en ti," dijo Hebenice, su tono suave y seductivo. "Pronto me daré el gusto de ello, pero antes..." añadió bajando la voz a un siseo lujurioso, acercando su boca al orificio virgen de Aristemeión. El muchacho se mordió los labios al sentir la lengua caliente de Hebenice recorriendo sus pliegues. Ella lamía con cuidado, acariciando cada centímetro de la piel sensible alrededor de su agujero con la punta de la lengua. Luego notó que se introducía, dilatando su esfínter apretado. Un jadeo salió de su garganta, y Hebenice levantó la vista para ver la cara del muchacho. Sus ojos azules encendidos por el deseo, su lengua entrando y saliendo de su culo, saboreando cada rincón de su interior. ...
... Aristemeión se estremeció de placer, sus manos agarrando las sábanas. Al mismo tiempo que su lengua se movía más allá de la entrada, volvió a pajear lentamente la polla de Aristemeión, redoblando las sensaciones que ya lo tenían al límite. A medida que se retorcía de placer en el lecho, sentía como el esfínter se relajaba más y más, permitiéndole a Hebenice hundir su lengua casi por completo. Arqueó el cuello hacia atrás encima de la almohada, jadeando suavemente, el placer que sentía era indescriptible. Hebenice escupió varias veces en su culo, lubricando su abertura con su propia saliva. Aristemeión supo que era el momento. Sin darle opción a pensar, la joven se incorporó, tomando sus tobillos en el aire y manteniendo sus piernas abiertas. Su polla comenzó a frotarse entre sus nalgas, esparciendo la saliva por toda su raja, Aristemeión suspiró con ojos cerrados; sintiendo la dureza y calor de su erección en contraste con la saliva que había lubricado su ano ya dilatado y listo para recibirla. Alineando su glande con su agujero, sus ojos azules se clavaron en los suyos antes de hacer presión. Aristemeión tragó saliva, sus dedos apretando las sábanas en anticipación. La sensación de su polla entrando lentamente, empujando contra su intimidad, fue a la vez incómoda y extraordinaria. Hebenice se detuvo, permitiéndole acostumbrarse a la invasión, y luego continuó, empujando despacio, deteniéndose o sacándola un poco si notaba algún gesto de incomodidad en Aristemeión. Ella ...