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Una Compañera Para Aristemeión
Fecha: 09/03/2026, Categorías: Transexuales Autor: Liver96Oficial, Fuente: TodoRelatos
Saludos, lictores. Éste era el relato que había mencionado en el anterior, el cual había borrado tontamente. Hice unos pocos ajustes que no cambian la esencia de la historia, salvo un diálogo inicial menos extendido al principio del relato de parte de los personajes secundarios (acerca de cómo ir al gimnasio era tradición y educación a pares y demás temas poco relevantes). En fin, espero disfrutéis de esta nueva historia. Cibira era como cualquier otra ciudad de Anatolia. En corazón de Pisidia y cercana a Panfilia, la polis griega poseía Ágora, adornada con columnas de estilo jónico, anfiteatro, Asamblea y templos dedicados a los dioses. Regida desde tiempos inmemoriales por tiranos moderados, la vida allí era simple y los placeres sencillos de las tabernas y simposios eran el único esparcimiento social tanto para ricos como para los ciudadanos libres más modestos. Aristemeión y su madre regresaban de los campos al atardecer, con canastos repletos de frutas y verduras para abastecer su hogar. La caminata era familiar, trazando un camino que recorría la periferia del Ágora, pasando por la calle de las estatuas de los héroes y de ahí pasar a las casas de la gente del común. Al llegar, encontraron a su padre y abuelo sentados afuera de la casa, con una pequeña mesa con un tablero y piezas metálicas circulares, algún aburrido juego oriental que el abuelo trajo de sus viajes. El anciano levantó la mirada y les sonrió, indicando con un gesto que se acercase. Mientras su ...
... madre entraba a la cocina junto a las siervas para hacer preparativos para la cena, Aristemeión se acercó a los dos varones, cansado del calor y la labor del día. Ambos mayores eran idénticos, salvo en el cabello y barba canosas del abuelo. Su abuelo carraspeó, esperando el turno de su padre y miró a su joven nieto. "Te esperaba para hablar de algo importante, muchacho," dijo su abuelo con la mirada penetrante que solo los ancianos saben dar. Su tono de voz era serio, lo que inmediatamente alertó a Aristemeión. "Un joven griego no sólo debe ser alguien responsable con su hogar, también debe ser un ciudadano activo en la polis. Es hora de que empieces a considerar tu futuro." Aristemeión miró a su abuelo con ojos sorprendidos, a la sombra del tejado que se erguía en el patio. El sol se escondía detrás de las montañas lejanas, bañando la escena con una luz anaranjada que resaltaba las arrugas de las caras de los hombres mayores. "Deberías considerar empezar a asistir al gimnasio," continuó el abuelo. "Allí aprenderás a cuidar de vuestro aspecto, a la vez que aprendes disciplina y habilidades que te serán de utilidad en la vida diaria, ya tienes una edad para ir." "No lo sé, abuelo, no creo que me guste," dijo Aristemeión con cierta timidez, al ver la seriedad en la cara del anciano. "Escucha a tu abuelo. Ya tienes 19 años y no puedes pasarlos todos en el campo," intervino su padre. "Tienes que prepararte, ya no eres un niño." Su abuelo asintió. "Aprenderás a ...