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Intensidad en el gimnasio (quizás demasiada)
Fecha: 10/03/2026, Categorías: Hetero Autor: Isaza Morales, Fuente: CuentoRelatos
Hola a todos. Era un viernes cualquiera de diciembre y tras una larga jornada de trabajo, decidí acabar mi día en el gimnasio. Entré en el gimnasio como a eso de las 20:30, me cambié y me dispuse a entrenar. Ese día estaba bastante calmado el ambiente: no había más que un puñado de jubilados, otros tantos chavales que habían venido a entrenar en solitario y una chica que no recordaba haberla visto antes por el gimnasio. Tenía la piel color chocolate. Llevaba gafas y el pelo atado en un moño. Llevaba puesto un sujetador deportivo y unos leggings negros que remarcaban su voluptuosa figura. Me acerqué a una máquina cercana a la que ella usaba, con la excusa de estirar un poco antes de ponerme serio. Me observó de reojo, y al ver que le devolvía la mirada con una sonrisa ligera, se la quitó de encima con un gesto tímido. -¿Eres nueva por aquí, verdad? No te había visto antes -le dije yo armándome de valor Se quitó un auricular y asintió. -Sí, es mi primera semana. Así comenzamos a hablar entre series. Se llamaba Raquel. Tenía una voz suave, diría que era dominicana por su acento. El entrenamiento se volvió casi secundario; pasamos más rato hablando que levantando pesas. Cuando ambos terminamos nuestras rutinas, coincidimos de nuevo en la zona de estiramiento. Fue entonces cuando me dijo: -¿Te importa si estiramos juntos? No tengo mucha idea con estos ejercicios. La ayudé con suavidad, corrigiendo sus posturas, sintiendo el calor de su cuerpo cerca del ...
... mío. Una broma llevó a una mirada, la mirada a una pausa, y nos besamos. Unos cuantos besos cortos, sin excedernos debido al estar en público. Dani: ¿Quieres que vayamos a terminar el entrenamiento al vestuario? Raquel: ¿Estás loco? Nos puede pillar cualquiera que entre. Dani: Si ya son las 9 y eres la única tía que queda, creo que vayamos a tener el vestuario femenino para nosotros solos… Ella se quedó pensando un momento, mientras yo pasaba mi mano por sus voluptuosas piernas. Raquel: Venga, vale. Vete a por tus cosas, yo te espero en el vestuario. Un minuto después de que ella se marchase, yo hice lo mismo. Fui a mi vestuario, guardé todo en mi mochila, puse el “material de protección” a mano y con mi mochila al hombro, me colé en el vestuario de mujeres sin que nadie me viera. Ella estaba esperando sentada en un banco en el centro del vestuario. Se levantó del banco a medida que iba acercándome hacia ella y nos comenzamos a besar. Ella rodeo mi cuello con sus brazos a la par que yo manoseaba su culo a través de la tela de sus leggings. Se los comencé a bajar tímidamente, cosa que ella notó y se separó de mí para bajárselos completamente y quedando en bragas. Nos reímos brevemente y fuimos dirección a la zona de las duchas, que estaba algo más apartada de la puerta. La pegué a la pared y la saqué el sujetador por encima de la cabeza, para acto seguido volverla a besar a la par que masajeaba sus pechos desnudos. Me giró ella, dejándome con la espalda ...