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Intensidad en el gimnasio (quizás demasiada)
Fecha: 10/03/2026, Categorías: Hetero Autor: Isaza Morales, Fuente: CuentoRelatos
... contra la pared. -No se vale, papi, tú aún no te has quitado nada -dijo ella mientras me besaba el cuello. Me ayudó a quitarme la camiseta y comenzó a bajar por mi torso hasta que, llegando a mi entrepierna, bajó mis pantalones liberando mi miembro. -Ummm, lo que tenías aquí escondido -dijo ella mientras masturbaba lentamente mi polla para acto seguido, metérsela en la boca. La chupaba lentamente, sacándosela casi entera y metiéndosela casi hasta el fondo en cada pasada. Coloqué mi mano en su cabeza, acariciando su pelo y acompañando sus movimientos. -“Que boquita de oro tienes, hija” -le dije, a lo que ella respondió con una sonrisa lasciva a la par que se sacaba de la boca mi pene y lo masturbaba. La alcé, y la coloqué con las manos contra la pared, con la espalda algo arqueada. Me agaché y después de bajar sus bragas, comencé a introducir mi lengua en su vagina desde atrás. Ella gemía y colocó su mano derecha detrás de mi cabeza mientras me comía su coño. Raquel: Ayyy, ya no aguanto más, quiero que me la metas ya. Fui a buscar el preservativo que había guardado en mis pantalones, me lo puse y tiré el envoltorio al lado de nuestras ropas en el suelo de la ducha. Me acerqué a ella por detrás y mientras nos besábamos, se la introduje hasta lo más profundo de su vagina, produciendo en ella un leve y prolongado gemido. Mis caderas chocaban con sus glúteos en cada embestida produciendo un sonido que resonaba por las paredes del habitáculo. Ella gemía ...
... bajito, como intentando no hacer mucho ruido. Raquel: Ayyy, qué rico. Y pensar que hoy estuve a punto de no venir. Dani: Pues ahora vas a recibir tu premio a la constancia. Raquel: Ummm, dame más fuerte, papi. La agarré del pelo un poco como pude y comencé a aumentar el ritmo de mis embestidas. Raquel: Ah, ah, ah, ah, dios, qué gusto, sigue por favor, que ya me voy a venir Así seguí unos segundos más, hasta que finalmente se corrió, soltando un fuerte y prolongado gemido y empapando todas mis piernas. La dí un azote y un beso desde atrás antes de salirme. Se volteó y yo comencé a bajar por su cuerpo, pasando por su cuello, sus pechos y su abdomen, hasta llegar a su coño, el cual me estuve comiendo un rato para que mi polla descansara. Ella volvió nuevamente a poner su mano sobre mi cabeza, acariciando mi pelo mientras gemía con la boca cerrada. -Qué bien me lo comes, pero ya quiero más de tu polla -masculló ella entre gemidos. -Pues sírvete como quieras -le dije yo tumbándome en el suelo. Ella se tumbó encima de mí, restregando sus pechos por todo mi torso hasta unirse conmigo en un beso. Yo a la par, desplazándola hacia abajo con mi mano izquierda en su culo y con la derecha apuntando con mi pene, la coloqué en la entrada de su vagina y acabó entrando por inercia. Ella se alzó y con su cara hacia arriba, comenzó a botar sobre mí. Mis manos transitaban entre manosear sus grandes pechos y controlar el movimiento agarrado de sus caderas. Dani: Dios, ...