1. Intensidad en el gimnasio (quizás demasiada)


    Fecha: 10/03/2026, Categorías: Hetero Autor: Isaza Morales, Fuente: CuentoRelatos

    ... que bien se siente tu coñito.
    
    Ella se volvió a tumbar encima de mí, directa a besar y morder mi cuello, y haciendo suaves movimientos de cadera. Yo no aguantaba más con la excitación, así que situé mis caderas más hacia abajo, flexioné mis rodillas y agarrándome a su culo, comencé a taladrarla. El choque de mis huevos con su culo resonaba como una fuerte palmada produciendo eco en las paredes de aquellas duchas.
    
    Raquel: Ayy, si, si, si, si, sigue, por Dios, ¡qué gusto!
    
    Así continuamos los dos, casi en estado de éxtasis, durante lo que serían unos 30 segundos más, cuando un sonido de algo elástico cediendo apareció: se había roto el preservativo.
    
    Ella se lo sacó con un leve gemido y se sentó a la altura de mis caderas. Me quitó el preservativo usado y lo tiró unos metros lejos de nosotros, para segundos después, mirarme con lascivia mientras se lo volvía a meter.
    
    Volvió a botar agresivamente sobre mis caderas mientras no paraba de gemir. Mis caderas estaban ya extremadamente encharcadas, ...
    ... produciendo un leve chapoteo en cada metida.
    
    Raquel: Ayyy, ¡qué rico coger contigo sin condón!
    
    Yo estaba en el séptimo cielo, gozando de lo apretadito que estaba su coño. Así continuamos durante unos minutos hasta que yo ya sentía que estaba a punto de correrme. La avisé para que se quitara, pero en lugar de ello ella se tumbó encima de mí como antes. Yo entendí el mensaje y comencé a taladrarla fuertemente como antes. Tras unos segundos, me vine dentro de ella, lo cual produjo un largo gemido en los dos, y continué durante un breve periodo de tiempo hasta que ella finalmente se vino.
    
    La di un azote nada más acabar, y nos besamos pasionalmente con mi pene aún dentro de ella. Se salió de mí, dejando caer un hilo de mi esperma encima de mi pierna. Nos duchamos juntos (sin ningún incidente más), nos vestimos y nos marchamos juntos disimulando un poco.
    
    Ya en la puerta, intercambiamos números y nos despedimos pasionalmente.
    
    -A ver cuando repetimos el entrenamiento -dijo ella guiñándome un ojo mientras se alejaba. 
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