1. Viaje con mis cuñadas (IV)


    Fecha: 10/03/2026, Categorías: Incesto Autor: VickySG, Fuente: TodoRelatos

    Si había alguna posibilidad de que rechazara su condición para saber toda la verdad, se esfumó cuando me dijo que Celina era la peor de todas. Nunca hubiera imaginado que mi novia le pudiera hacer ningún mal a nadie, y mucho menos a su hermana pequeña. Existía la posibilidad de que realmente fuese Cleo la que no estaba bien, pero yo iba a averiguarlo.
    
    - Antes de aceptar quiero hacerte unas preguntas.
    
    - Dispara.
    
    - ¿De verdad tienes motivos para vengarte de Celina?
    
    - De ella y de todas.
    
    - Si lo hacemos, ¿se lo contarás?
    
    - No, de momento me conformo con la satisfacción de haber follado con su novio.
    
    - Por último... ¿eres virgen?
    
    - Bart, te sorprendería saber la actividad que hay por las noches en un internado.
    
    - En ese caso, y sin hacer mucho ruido, acepto tu condición.
    
    Casi no había terminado la frase y Cleo ya me había rodeado la cintura con las piernas, haciendo que mi polla se empalmara y golpease su culo. Fue la primera de mis tres cuñadas que me besó, detalle que me pareció bastante significativo. Juntó sus labios con los míos y enseguida abrió la boca para que mi lengua pasara.
    
    Estaba abrazada a mi cuello, pero aun así la agarré con fuerza del culo para tenerla bien sujeta. Su trasero también era grande y lo tenía bien puesto, resultó ser el más agradable de manosear, cosa lógica por su juventud. Con ella aferrada a mi cuerpo, y sin dejar de besarnos, fui avanzando hasta colocarla contra la pared de la piscina.
    
    El sonido de la saliva ...
    ... mientras nuestras lenguas estaban entrelazadas era todo lo que se escuchaba en el silencioso jardín. Cleo meneaba las caderas haciendo que su sexo se frotara contra mi bajo vientre y mi verga cada vez golpeaba con más fuerza su culo, pidiendo entrar por cualquiera de sus agujeros.
    
    Mi cuñada dejó de rodear mi cintura con las piernas para ponerse de pie y quitarse el tanga. Yo aproveché ese momento para ir de cabeza a por sus tetas mojadas y lamerle los rosados pezones. Seguía sintiéndome más cómodo que con ninguna de ellas e incluso me animé a darle un pequeño mordisco, cosa que ella recibió con una risa de satisfacción.
    
    Una vez que ya estuvo completamente desnuda, volvió a pegarse a la pared, abrió las piernas de par y en par y me pidió que la penetrara. Nunca había follado bajo el agua, pero me sujeté la tranca y la dirigí hacia su coñito con la intención de echar el mejor polvo de mi vida. No fue tan sencillo como en una cama, ni siquiera como en los lavabos del tren, pero conseguí metérsela y acto seguido tuve que taparle la boca para ahogar el primero de los gemidos.
    
    Tras unos segundos bombeando, Cleo volvió a rodear mi cintura con sus largas piernas y yo la agarré de sus perfectos muslos para facilitar la penetración. Mi cuñada tuvo que hundir su cara en mi cuello para reprimir las ganas de gritar de placer. El agua hacía ruido con nuestros movimientos, ya no estábamos tan en silencio y en cualquier momento una de ellas podría asomarse a la ventana y vernos, pero ...
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