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Viaje con mis cuñadas (IV)
Fecha: 10/03/2026, Categorías: Incesto Autor: VickySG, Fuente: TodoRelatos
... parar no era una opción. Cada parte de su joven cuerpo que mis manos recorrían era una obra de arte. Incluso su estrafalario corte de pelo me excitaba. Cuando ambos estábamos a punto de llegar al orgasmo, Cleo comenzó a lamer y mordisquear una de mis orejas y eso me dio el impulso necesario para darle aún con más ganas y correrme en su interior. Ni siquiera el placer hizo que parara, continué empujando hasta que ella siguió mi camino y comenzó a temblar aferrada a mí. Con la polla todavía dentro de su vagina, nos besamos durante un buen rato. - Me va a costar no contarle esto a Celina. - Pero no lo vas a hacer. - ¿Por qué te empeñas en seguir con ella? Es obvio que no la quieres. - Lo que tengo con tus hermanas es muy difícil de explicar. - Eso no te va a servir siempre como excusa. - Explícame el motivo de tu odio hacia ellas. - Pues probablemente seas tú. - ¿Yo? - No te miento si te digo que años después de irte seguían obsesionadas contigo. - Es que lo que vivimos fue muy especial. - Cuando yo nací me acogieron bien, pero con el tiempo empecé a sobrarles. - Eras muy pequeña para ellas. - Se encerraban para hablar y a mí me excluían. - Supongo que no sería fácil para ti. - Tenía solo seis años, aún no sabía ni lo que hacía. - ¿Qué hiciste? - Una de esas noches en las que se encerraban sin mí, fui a por un cuchillo. - Joder... - Solo quería asustarlas, llamar la atención, pero se echaron encima de mí y le rajé la ...
... cara sin querer. - ¿A quién? - A Camelia. Desde ese día todo cambió. - Ya me lo imagino. - Ellas me odiaban y a mí no me quedó más remedio que endurecerme. - ¿Y por qué dices que Celina es la peor? - Las otras se acostumbraron a nuestra rivalidad, pero ella fue la que sugirió lo del internado. - Pero no parece que te sigan odiando. - Porque los años todo lo curan... y la distancia aún más. Esa historia no encajaba con la imagen que tenía de aquellas niñas, pero sí con lo que había vivido en los últimos días. No sabía si fue mi ausencia o cualquier otro motivo, pero era obvio que en algún momento ellas habían cambiado, afectando incluso a la más pequeña de las hermanas, el último nombre tachado en mi lista. Después de consumar el acto de deslealtad por ambas partes, volvimos a nuestras habitaciones. Celina estaba profundamente dormida, por lo que parecía que mi tercera infidelidad en dos días tampoco había sido descubierta. Esa noche apenas dormí un par de horas, pero no por la conciencia, que ya estaba prácticamente anestesiada, sino porque no le veía un buen final posible al lío en el que me estaba metiendo. Cuando desperté, Celina ya no estaba en la cama. Bajé al salón y las cuatro estaban desayunando como si nada. Traté de pasar desapercibido mientras ellas hablaban, hasta que me di cuenta de que la conversación giraba en torno a Camelia. Por lo visto, todas llevaban bastante tiempo sin ver a la hermana mayor. - Camelia llega esta tarde. - ...