1. Viaje con mis cuñadas (IV)


    Fecha: 10/03/2026, Categorías: Incesto Autor: VickySG, Fuente: TodoRelatos

    ... aferraba.
    
    Finalmente llegó hasta donde yo estaba, apartado de mis cuñadas y Celina, me miró a los ojos durante unos segundos y se fundió en un abrazo conmigo. Se lo devolví ante la atenta mirada del resto de hermanas. Cuando me dispuse a hablar, Camelia me cogió de la mano y tiró de mí hasta que ambos salimos al jardín.
    
    - Pensé que nunca volvería a verte, Bart.
    
    - Yo siempre conservé la esperanza.
    
    - Supongo que por eso volviste.
    
    - Nunca me olvidé de vosotras, volví en cuanto pude.
    
    - Me ha dicho Celina que salías de una relación complicada.
    
    - Y a mí me ha dicho que estás casada.
    
    - De momento...
    
    - ¿No eres feliz?
    
    - Todavía no sé por qué me casé.
    
    - Algún motivo tendrías.
    
    - He sentido mucho más al verte que con él durante estos dos años.
    
    - Vivimos unos meses muy felices.
    
    - Podrían haberlo sido mucho más.
    
    - ¿Por qué me besaste?
    
    - Porque si no lo hubiera hecho cualquiera de mis hermanas. Menos Cleo, claro.
    
    - La que te hizo esa cicatriz.
    
    - ¿Conoces la historia?
    
    - Me la ha contado ella, pero no parece que le guardes rencor.
    
    - Tenía seis años, aunque a las chicas se les olvide.
    
    - No fuisteis buenas con ella.
    
    - Lo sé, pero tampoco nos lo puso fácil.
    
    Por algún motivo que no lograba comprender, nuestro reencuentro, dieciocho años después, estaba teniendo como protagonista a Cleo y no a ella, a mí o a lo que pudo ser y no fue. Aun así, estuvimos hablando durante mucho rato hasta que Celina nos interrumpió para ...
    ... anunciar que la cena ya estaba lista.
    
    Aquella fue una de las noches más extrañas de mi vida. Los seis sentados a la mesa, con la sensación de que en el centro había una bomba de relojería a punto de estallar y podía herir a cualquiera. Ninguna de ellas se atrevía a decir una palabra más alta que la otra ni a tocar temas que pudieran resultar polémicos. Por suerte, o directamente milagro, todos sobrevivimos y nos fuimos a las habitaciones.
    
    Celina no se atrevió a pedirme sexo de nuevo, pero sabía que nuestra relación pendía de un hilo y no estaba dispuesta permitirlo. Sin decir nada, coló una mano bajo las sábanas y mi pantalón y comenzó a hacerme una paja a la que no pude negarme, aunque ella era la última en la que pensaba. Prefería pensar que esa mano era de Camelia... o de Cleo.
    
    Cuando Celina se quedó dormida volví a salir al jardín, con la única idea de que me diera el aire, con la intención de despejarme. Allí me encontré de nuevo con la más joven de mis cuñadas, que poco tardó en ofrecerse para repetir lo de la noche anterior. Confundido y con ganas de que todo aquello terminara, estuve a punto de aceptar, pero entonces oímos que alguien se acercaba y Cleo se alejó.
    
    - ¿Hablabas con alguien?
    
    - Camelia... no, solo canturreaba.
    
    - No has perdido esa costumbre.
    
    - No, me temo que muy pocas cosas en mí han cambiado.
    
    - ¿Eso quiere decir que sigo siendo tu favorita?
    
    - Ahora debería ser Celina, ¿no?
    
    - Si quieres seguir engañándote...
    
    - ¿Por qué dices ...