1. El hombre perfecto


    Fecha: 14/03/2026, Categorías: Gays Autor: Catboy, Fuente: CuentoRelatos

    La primera vez que le vi fue en las duchas de la playa, yo estaba tumbado cerca y de vez en cuando miraba para ver quien se acercaba a ducharse. Aquella mañana no había mucho que mirar, ya eran casi las dos y me iba a ir cuando apareció.
    
    Cuerpo moreno de todo el verano, con lo que me hizo pensar que era de allí, atlético, pechos y abdominales bien marcadas, llevaba un bañador de slip que alguna vez y al levantar los brazos dejaban ver parte del vello púbico, de cara guapo, excesivamente guapo diría yo, pelo ligeramente largo, negro azabache, así como sus ojos, las cejas muy pobladas del mismo color. Dejaba caer el agua por su cuerpo, debía estar fría por que los pezones se le pusieron erectos, se le mojo el bañador marcando sus formas sinuosas. Todo un sueño ante mis ojos que se desvaneció en pocos minutos.
    
    Al día siguiente dediqué la tarde a dar una vuelta por el centro, la temperatura era agradable e invitaba al paseo. Me gusta ir de tiendas, me fascinan los escaparates y la decoración interior de muchos locales, entré en varios, los dependientes casi siempre son fríos y dejan mirar sin ser pegajosos. Encontré una tienda de ropa de hombre bastante bien decorada y los precios parecían razonables, también es verdad que estamos en época de rebajas, pensé yo.
    
    Entré y me puse a mirar la mercancía, a los pocos segundos una voz por detrás de mi preguntó si deseaba algo, iba a contestarle lo de siempre, “estoy mirando” cuando al darme la vuelta me llevé tal sorpresa que ...
    ... me quedé sin palabras, era él, el joven de las duchas. Iba bien vestido, pantalón negro ligeramente acampanado, camisa blanca con las mangas algo recogidas y ligeramente entreabierta, la gomina no domaba suficientemente el pelo y este caía por los lados, estaba rabiosamente atractivo. Me sonrió y volvió a preguntar si deseaba algo “a ti en mi cama esta noche” pensaba yo pero le contesté lo de siempre “no, solo miraba, gracias”.
    
    Toda la tarde estuve pensando lo imbécil que había sido, como había dejado pasar la oportunidad de establecer un mínimo contacto con aquel adonis. Intenté distraerme sin conseguirlo, cada vez que recordaba esos pezones mojados y el vello púbico queriendo salirse del bañador…
    
    Al día siguiente decidí ir a una playa que me habían recomendado, me dijeron que había bastante petardeo así que sería fácil ligar y comerme algo en aquel viaje, me hacía falta. No era nudista aunque era fácil ver algún cuerpo desnudo, miré la zona y me percaté que muchos tíos se dirigían a una zona de pinos un poco mas lejos de donde yo estaba, enseguida me di cuenta que ahí estaba el tomate así que fui hacía allí dispuesto a pasar un buen rato.
    
    Al entrar varios tipos esperaban y miraban buscando algo, sexo evidentemente. Detrás de unos matorrales oí gemidos y la curiosidad me pudo, mi polla empezó a endurecerse por momentos. Aparté las plantas y vi un tío algo mayor como se trajinaba a alguien, al principio no se veía bien, estaba agachado hacia delante sujeto a un árbol ...
«1234...»