1. El mejor de los trabajos V


    Fecha: 16/03/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Incestangel, Fuente: SexoSinTabues30

    Había pasado como mes y medio perdido en esa isla conviviendo con esos aborígenes y, a pesar de que el lugar me gustaba porque podía tener sexo con cualquiera sin límites, andar en bolas con todos en el mismo lugar, cumplir mis fantasías y no tener responsabilidades, estaba preocupado por mi trabajo, por mis seres queridos, todos los que estaban preocupados por mi y no perdía las esperanzas de que me estuvieran buscando; sin embargo, observaba al capitán y a su hijita y los veía tranquilos, sin preocupaciones, estaban sumamente adaptados a la rutina diaria de ese lugar inhóspito, inclusive, de no ser por su color de piel, diría que eran parte de ellos. El capitán participaba de cuanto ritual de sexo había, compartiendo cuanta niña, mujer y anciana también participara, de igual forma, no le molestaba, es mas, mas bien le excitaba que su hijita se la culiara cualquier aborigen que se la pedía, en ocasiones, le gusta solo presenciar como bombeaban a su hijita mientras se masturbaba. Cuando uno de los lugareños no quería tener sexo con su hijita dentro de una choza, a veces se le llevaban a un rio y él se iba detrás de ellos para esconderse y verlos.
    
    Un día tuve una idea y fue ir con algunos lugareños que me guiaran para ir a la playa y de una vez me ayudaran para colocar alguna especie de señal sobre la arena por si pasaba alguna avioneta o helicóptero de búsqueda y así la pudieran ver. Pues traté de cordinar, el capitán me acompañó junto con dos indios mas, estos ...
    ... cargaban una especie de anda con cosas de comer y herramientas pero, lo que se me hizo mas curioso es que no iba la hijita del capitán, porque le dijo que no quería ir, sin embargo, por el contrario iban un nene y dos nenas inditos, pensé que no iban a ser de mucha ayuda, pero en fin, ellos sabrán porque los llevaban.
    
    Cuando llevábamos varias horas de caminar, hicimos una parada para descansar y comer algo de lo que habían empacado, veníamos en fila y al llegar al lugar donde comeríamos, el último indio que venía ya traía clavada a una de las nenas, no se cuanto tiempo venía caminando con ella guindando pero ambos se veían felices. El tipo al bajarla de su cuerpo, de su panochita salió un pedazo de carne negra gruesa, babosa y con algo de semen escurriendo, en cambio la nena, como si nada, venía comiéndose un mango, estaba embarrada del jugo del mango que recorría todo su cuerpecito desnudo, sucito y sudadito, que hasta todo el torso del indio también venía embarrado de jugo del mango. Posteriormente, comenzamos a comer, al terminar descansamos un rato pero, de una manera inesperada, la otra nena que venia con nosotros se fue donde el capitán y se le sentó encima de su pelvis tratando de cabalgar su verga, que aunque estaba dormida, al sentir el calorcito de esta vulvita indita se le comenzó a parar, el capitán solo se rió y le dijo «ay criatura ya habías tardado» y ahí, de par en par, comenzó a cogérsela. Otro de los indígenas que estaba del otro lado de una roca le entró el ...
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