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El mejor de los trabajos V
Fecha: 16/03/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Incestangel, Fuente: SexoSinTabues30
... y poco a poco se fue perdiendo entre las nubes, aún así, estaba sumamente seguro de que me vieron. A los tres días, cuando salía a ver si pescaba algo, no muy lejos de la playa vi un barco camaronero y ya casi acercándose a la playa, una lancha con dos tipos que venían rumbo a mi rescate. Al llegar los tipos, me indiqué de la impresión y la alegría y comencé a llorar, ya lo demás es historia, así fue como se dio mi rescate. Les expliqué en ese momento a groso modo lo que había pasado, quien era yo, de donde provenía y demás, en ese momento, de la tienda de campaña, salieron las dos nenas, obviamente desnuditas y despeinadas, venían despertando, los rescatistas quedaron asombrados y tuve explicarles que hacía un tipo desnudo con dos nenas desnudas en una isla desierta. Me tomó mucho mas tiempo explicarles por todo lo que había pasado en esa isla y cual eran las costumbres de estos; uno de los rescatistas, supongo que aprovechando la situación y que harían su sueños realidad y en vista de la situación, me dieron si podían coger con las nenas, yo les dije «no se preocupen, ellas no hablan el idioma, nos iremos de aquí y ellas quedaran aquí, su familia indígena vendrán precisamente mañana que se cumple una semana mas a dejar provisiones ...
... y a llevárselas, yo no diré nada, este secreto quedará aquí«. Los rescatistas se fueron a la lancha para afianzarla mas a la arena para que las pequeñas olas no se la llevaran, ahí mismo se desvistieron quedando completamente desnudos dejando ver su piel blanca, rubios, vergas grandes con glandes rosas y peludos (obvio que eran australianos, del país al que me dirigía a realizar mi investigación de mi trabajo), sus ropas las dejaron dentro de la misma lancha y mientras yo estaba arrecostado en una piedra con suero ensartado en mi brazo, ví como sus cuerpos grandes ingresaban a la tienda donde estaban las nenas. No pasaron ni 5 minutos cuando comencé a escuchar el exquisito sonido del sexo, la tienda se movía estrepitosamente que pensé que se derrumbaría, gemidos de éxtasis masculinos se oían, gritos de nenas llenaban la brisa del lugar, pasaron como 45 minutos, ya el suero que tenía en mi brazo había terminado, los rescatistas salieron rojos y sudados, se vistieron, me ayudaron a subir a la lancha y me cubrieron con una manta, poco a poco nos íbamos alejando de la isla mientras mi mirada no se apartaba de esta, no supe mas de las nenas y mientras me alejaba, nunca salieron de la tienda, tampoco supe mas del capitán y su hijita. Fin.