1. El descontrol de mi hijo - 3


    Fecha: 18/03/2026, Categorías: Gays Autor: Rafi, Fuente: TodoRelatos

    Han pasado unas semanas desde aquel día sofocante en el porche, cuando arreglaba el coche bajo el sol abrasador y todo escaló al salón, donde José me marcó con una intensidad que aún resuena en mi cabeza. Desde entonces, José se había vuelto cada vez más posesivo y violento, y yo, sin querer, se lo consentía, atrapado entre la culpa por el divorcio de su madre y un amor que no sabía manejar. Últimamente, se aprovechaba de mí mucho más a menudo, como una máquina de follar insaciable, apareciendo con una mirada fija y penetrante, rozándome al pasar con dedos temblorosos. Tenía un dilema que me carcomía: lo disfrutaba, el placer me atrapaba, pero sabía que no podía ser, que estaba cruzando una línea que no debería.
    
    Esa tarde, estaba sentado en el sofá, intentando leer un libro para distraerme, cuando llegó Andrés, un amigo de la familia desde los tiempos en que José era pequeño. Andrés era un hombre de unos 40 años, corpulento, con hombros anchos y una barba espesa que le daba un aire rudo pero cálido. Había trabajado como mecánico años atrás y ahora tenía un taller propio, pero siempre fue alguien en quien confiábamos. Conocía a José desde niño, lo había visto crecer, y siempre sospechó que algo no iba del todo bien con él, aunque nunca le di detalles; era un secreto que cargaba solo. Entró con una sonrisa amable, dejando una bolsa en el suelo, y dijo, “Hola, vine a ver cómo están las cosas. He oído que ha sido duro desde que ella se fue.” Me levanté para saludarlo, ...
    ... ofreciéndole una taza de café, y nos sentamos a charlar.
    
    “Gracias por venir, Andrés,” dije, pasándole la taza. “Ha sido complicado, sobre todo con José. No sé cómo manejarlo a veces.” Él asintió, tomando un sorbo, y respondió, “Lo entiendo. Siempre fue un poco distinto, ¿no? ¿Qué ha pasado últimamente?” Suspiré, mirando hacia la ventana. “No lo sé bien. Se comporta de forma extraña, se aísla, y a veces… parece que me busca más de lo normal. Creo que lo consiento demasiado, pero no quiero hacerle daño.” Andrés frunció el ceño, apoyando la taza en la mesa. “¿Busca más de lo normal? ¿En qué sentido?” Antes de que pudiera responder, la puerta del salón se abrió, y José entró, con los vaqueros medio caídos y los ojos fijos en nosotros con una intensidad que me heló la sangre.
    
    “¿Quién es este?” preguntó con voz tensa, acercándose lentamente, su mirada clavada en Andrés como si lo evaluara. “Tranquilo, José, es Andrés, un amigo de toda la vida,” dije, intentando calmarlo. Andrés levantó una mano, sonriendo. “Hola, José, solo vine a charlar con tu padre. ¿Cómo has estado?” José lo miró de arriba abajo, su respiración acelerándose, y respondió con un tono bajo, “No sé si me gusta que estés aquí.” Andrés arqueó una ceja. “No te preocupes, chico, solo quiero ayudar. Tu padre parece agotado.” José se tensó, sus manos apretándose. “Papá no necesita ayuda de nadie. ¿Qué quieres de él?” dije, “José, no pasa nada, es solo una visita.” Pero él negó con la cabeza, dando un paso más cerca. “No, ...
«1234...»