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Ganándome la vida con mi hija
Fecha: 18/03/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Voyerismo Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30
... penetro completamente y bombeó en su interior todo el semen que acumulaba en sus testículos, soltando chorros una y otra vez en espasmos sin límite hasta quedar extenuados los dos. Mi hija en realidad, ya estaba deseando también que se la metieran de una vez, y lo disfrutó tanto que ya se había convertido en una auténtica puta, como me decía ella, pero a mí no me gustaba esa palabra para una niña como ella, y yo se lo hice ver de otra manera. Simplemente era un intercambio en el que cada uno daba lo que tenía y ella nunca estaba forzada a estar con nadie. Si por algún motivo, ella no quería, yo respetaba su opinión y le decía al señor que no era posible, lo que ellos entendían, con pena, pero con respeto, también. De esta forma, mi hija fue acompañándome a varias casas donde trabajaba y se fijaban en ella, siendo muy bien recibida por los hombres de la casa, como me había comentado mi compañera, consiguiendo en poco tiempo el suficiente dinero para vivir muy bien las dos. En una posterior conversación con esa compañera de trabajo, me dijo: —Ya veo que me hiciste caso y que te van muy bien las cosas. —Sí, todo ha ido muy bien y la niña se lo está tomando mejor de lo que esperaba. —Las mujeres nos tenemos que dar cuenta desde pequeñas de lo que esperan de nosotras los hombres y cuanto antes lo sepamos, mejor nos aprovecharemos de ello. También te habrás dado tú cuenta que desde que te quedaste sola con tu hija, se te acercan un montón de hombres para tener ...
... relaciones contigo, pero que en realidad miran más a tu hija que a ti. —Sí, es verdad, no sabía que hubiera tantos hombres a los que les gustara eso. —Cantidad, sí, si yo te contara. Yo creo que a la mayoría, si les tientas con ello, todos acaban aceptándolo. —Supongo que sí. Mira, yo tengo ahora una pareja, que empezamos así, pero ahora está más tiempo con mi hija que conmigo—le confesé yo. —No me extraña, si me pasa a mí también eso con la mía. Además con la experiencia que tiene ahora la tuya, lo tendrá encantado. —Sí, ya te digo….El problema es que no le he contado lo que hacemos en las casas a las que vamos y tengo miedo de que no lo acepte. —Eso tú sabrás, pero yo sé de alguno, que incluso les dá hasta más morbo saberlo. Además, si quiere estar con vosotras, tendrá que aceptarlo, que los demás hagan lo que hace él también, a no ser que él os ofrezca tanto dinero como para dejar de hacerlo. —Pobre, no, él no tiene mucho, vive de una pensión, así que tendrá que aceptarlo cuando se entere. —Yo tuve una pareja que nos quería en exclusiva. Me decía que ya teníamos un hombre en casa para eso y que no necesitaba andar zorreando por ahí con las niñas. Pero cuando le dije el dinero que ganábamos con ello, se tuvo que callar y aguantar que abriéramos las piernas para otros hombres—me dijo ella, mostrando la cruda realidad. —¿Tú sabes de más madres que hagan estas cosas como nosotras?—le pregunté, con curiosidad. —Sí, más de las que te imaginas. Lo que ...