1. Los cuernos duelen más ¿al salir o al crecer? (3 - final)


    Fecha: 22/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: suruminga, Fuente: CuentoRelatos

    ... llamó Aníbal.
    
    -“Hola Marcia, espero no interrumpir alguna reunión”.
    
    -“Seguro que no, porque estoy sola”.
    
    -“Entonces la reunión de ayer, a la que me habían invitado, no fue para todo el fin de semana”.
    
    -“Eso pretendían, pero no era conveniente, David regresa mañana antes del mediodía y debo repasar bien todo, no sea que algo se me escape en la limpieza”.
    
    -“¿Podré ir a verte?”
    
    -“Te espero”.
    
    Media hora después lo tenía ante mi puerta, con la mirada de quien se alegra de verte. Su saludo fue expresivamente afectuoso y recién después de tener a sus espaldas la puerta cerrada dio cauce a la pasión; sus besos y caricias en nada se asemejaban al proceder de sus compañeros, mostraba deseo de posesión no solo carnal sino de la persona toda, completa, sin dejar nada afuera, y eso me trastornó; tomándolo de la mano lo arrastré al sillón, le bajé el pantalón descubriendo el enorme miembro rígido y, a caballo de sus muslos, hice a un costado mi biquini para ensartarme totalmente.
    
    Después de gozar varias veces como una yegua tomé conciencia de mi situación y, despidiéndolo, me dediqué a ordenar la casa. Fin de tristeza y reincidencia.
    
    Narración de David.
    
    Acerca de quién podía ser el macho que se sacaba las ganas con mi mujer, hice un ejercicio muy común para acercarme a su identidad, y el procedimiento era contestar una sencilla pregunta ¿qué sucede ahora que tres meses atrás no sucedía? La tarea, anotando las diferencias que surgían de la evocación, me ...
    ... llevaron en veinte minutos a la aparición de Jeremías Sotelo como cliente; a ese personaje prestaría especial atención.
    
    Algo llamativo era que, a pesar de haber redoblado la atención sobre cualquier aspecto que diera pie para pensar en una relación paralela, ella no recibiera llamadas telefónicas sospechosas, o consultara su celular atenta a mensajes en frecuencia desusada, pero podía ser que ambos fueran muy precavidos.
    
    El día viernes inicié mi supuesta salida de pesca cuando en verdad fui a un hotel cercano, donde ya había probado la conexión de mi portátil a las cámaras instaladas en casa; habiendo partido a las siete, veinte minutos después estaba ubicado y controlando mi hogar mediante el ordenador; mi suposición era que la acción se iniciaría después de cena, pero se ve que el grado de calentura de los involucrados era tal alto que mi apreciación fue errada, pues siete y media ya entraban a casa, no uno sino, dos varones.
    
    A pesar de sentir como si un hierro al rojo entrara en mi estómago tuve que reconocer que esos tipos le habían dado una cogida monumental a mi esposa a solo veinte minutos de haberme alejado del hogar. La presencia del cuarto actor, el día siguiente, solo corroboró que esta situación no tenía retorno.
    
    La firme decisión de Marcia, oponiéndose al uso del dormitorio y cama matrimonial, me hizo cambiar un aspecto importante de la venganza; en lugar de provocarle un daño permanente, le iba a causar un problema transitorio, y en esa modificación también ...
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