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Los cuernos duelen más ¿al salir o al crecer? (3 - final)
Fecha: 22/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: suruminga, Fuente: CuentoRelatos
... un principio me preocupó recibirlo en casa, pues imperceptiblemente podría quedar alguna señal de su presencia, pero me hice el firme propósito de no permitir que durmiera aquí y el sábado limpiar bien. El viernes lo despedí a mi marido y me aseguré de tener hielo y un espumante en el freezer, hasta la noche se enfriaría lo suficiente; cuando a los pocos minutos sonó el timbre me pregunté quién podría ser y, al abrir, darme con la sorpresa de tener en frente a Jeremías y Ramón portando una botella de buen whiski; en lugar del común saludo de beso en la mejilla entraron cerrando la puerta tomándome como si fuera el queso del emparedado, el patrón por delante y el empleado por detrás, sentía dos pares de labios, uno en la boca y otro en el cuello bajo la nuca, dos pares de manos, uno en las nalgas y otro en las tetas, dos miembros duros, uno empujando mi sexo y el otro alojado entre las nalgas forzadamente separadas. A mi espalda sonó la voz. -“Casi dos semanas esperando este momento mamita”. El tenor del saludo era consecuencia de lo sucedido durante la reunión de matrimonios en que Beatriz y yo habíamos acusado el impacto de la conversación, y eso originó una cierta sospecha en mi marido. La culpa y un poco de temor me habían llevado a evitar un nuevo encuentro con cualquiera, pero ahora la añoranza y el deseo causaron mi claudicación. Estaba en medio del ataque en dos frentes cuando, así apretada, me llevaron hasta el sofá; Ramón se sentó quedando yo en sus ...
... faldas y sacándome el vestido, el otro se encargó de dejarme sin biquini; evidentemente mi atacante trasero había sacado su miembro mientras estábamos parados, porque ahora, sentada en sus faldas dándole la espalda, sentía un cilindro de carne rondando mi entrepierna y no era Jeremías, totalmente dedicado a aplicarme crema en el culito, por lo cual supe lo que se avecinaba. La confirmación se produjo segundos después, mirando desnudarse al que había lubricado sentí el ingreso de una pija y la distención del esfínter; cerré los ojos concentrándome en la sensación de la empalada cuando, en la vagina, entró la otra; seguro que para ellos era costumbre porque el que me enculaba dijo. -“¿Alternados o simultáneos?” -“Primero alternados”. El significado de esas palabras algo enigmáticas, se me hizo entendible cuando una voz dirigía el movimiento haciendo que el ingreso de uno supusiera la salida del otro; pero la sensación de plenitud maravillosa la tuve cuando cambiaron a , donde ambos entraban juntos y, al unísono, salían. Cuando estos perversos complotados me echaron semen por los dos lados me había corrido ya dos veces, y eso porque mientras me taladraban uno retorcía mis tetas y el otro atormentaba mi clítoris. El insistente pedido de siguiéramos la farra en el dormitorio matrimonial, usando la cama que ocupábamos David y yo, no lo acepté y tampoco que se quedaran a dormir; creo no exagerar si digo que esa noche terminaron secos los dos. El sábado a media mañana me ...