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Nicky: no toques a mi hija 14
Fecha: 23/03/2026, Categorías: No Consentido Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... respondía a lo que estaba pasando, lubricando, creo yo que como un sistema de defensa en contra del dolor que estaba sintiendo, algo que le facilitó a ese hombre las cosas, que le permitió penetrarme con mayor libertad, colocando sus manos en mi espalda, haciendo que mi cara se hundiera en la almohada, que mis gritos, lamentos y gemidos se ahogaran en ella mientras ese maniático usaba mi cuerpo con mucha más violencia de la que empleó la noche anterior, tomándome en algún punto del cuello, haciendo que llevara mis manos a las suyas, que tratara de hacer que dejara de asfixiarme mientras el ardor en mi vagina me hacía sacudir todo el cuerpo en un vano intento por escapar, por sobrevivir a ese criminal, porque llegados a ese momento, el temor de que me matara en esa asquerosa habitación de un motel barato, se hizo demasiado real. Por fortuna, no pasó mucho tiempo antes de que el hombre eyaculara dentro de mi cuerpo, algo que lo hizo relajar los músculos de sus manos y sus brazos, que lo hizo recostarse sobre mi espalda y acariciar mi cabello como lo hubiera hecho un amante, como si lo que acababa de hacer no hubiera sido el acto más cruel, salvaje e inhumano que hubiera perpetuado en mi contra. Todo mi cuerpo temblaba sin control, aunque no tenía idea de si esa reacción se debía al miedo, al horror de lo que acababa de pasar, a la impotencia que me provocaba el que no llegaran aún los policías, o al temor de saber que si no lo hacían, me vería obligada a vivir tal vez ...
... cada noche la misma pesadilla al estar con ese hombre a quien de pronto ya no conocía, que resultaba completamente distinto del padre que creí tener, de aquel que pensé que me amaba con todo su corazón y que haría hasta lo imposible por evitar que alguien me dañara. Gritos desgarradores y aterrados, gemidos de dolor y un llanto inconsolable fue lo único que se escuchó por unos segundos mientras ese homicida besaba mis hombros y mi cuello en lo que parecía un intento por consolarme, minutos durante los cuales no dijo una sola palabra, pero dejó escapar un par de risillas, sin que mi cuerpo lograra encontrar la calma, sin que pudiera hacer algo para que mis piernas y mis brazos dejaran de temblar. En algún momento decidió salir de mi cuerpo y se vistió con calma, silbando una cancioncilla mientras lo hacía, lo cual ocurrió al mismo tiempo que algo dejaba de tener sentido en mi interior, como si una parte de mí se hubiera extraviado, como si algún pedazo de mi alma hubiera sido arrancado y de pronto ya no fuera capaz de pensar en lo que estaba pasando, de entender lo que ocurría a mi alrededor, condenándome a vivir por unos instantes en un estado de consciencia disminuida del que no logré regresar ni siquiera cuando comenzaron a escucharse muchas sirenas sonando a las afueras de mi habitación. Disparos, gritos, golpes violentos, fueron las últimas cosas que recuerdo haber escuchado, antes de que una mujer apareciera en la habitación, corriera hacia la cama y gritara ...