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Mi papá
Fecha: 24/03/2026, Categorías: Incesto Autor: lindacachonda69, Fuente: CuentoRelatos
Dormí mal. Un inusitado sueño erótico me mantuvo inquieta toda la noche. No llegué a masturbarme, pero mi entrepierna estaba mojada cuando desperté. Era temprano. Me revolví en la cama un tanto perezosa, todavía inquieta. Mis pezones estaban duros y mi aliento caliente. Estaba sorprendida; no era habitual que tuviera ese tipo de sueños e inquietudes. No soy mojigata; por el contrario, soy partidaria de la libre práctica de la sexualidad sin tener reticencias en torno a las supuestas aberraciones o perversiones sexuales. Y sin embargo, nunca he tenido el temperamento ardiente, tampoco me he lanzado al ejercicio de mi sexualidad; incluso, soy virgen. Mi virginidad se debe a que no he encontrado el sujeto para que sea mi desvirgador. No es que sea muy delicada en cuanto a los tipos o las características que deberá tener el que se encargue de retirar mi sello –aberrante, por supuesto– de garantía. En ocasiones me he cuestionado si no será que prefiera la actividad lésbica y que, en el fondo, no me atreva a dar salida a este tipo de preferencia; pero he encontrado que no es eso, que las mujeres me son, en todo caso, tan atractivas como los hombres. Con aquellas no he llegado a tener acercamientos, y sí con varios galanes que se me han acercado. No pocas veces he permitido que me toquen todo, incluido mi sexo. Varias veces he tenido orgasmo provocados por bocas masculinas, y sin embargo nunca he considerado a estos que han lamido mi pucha, como los ideales para que me ...
... posean. Creo que en este concepto es donde estriba mi negativa a permitir la penetración de nadie. Es decir: no deseo que nadie me posea, y menos que esa posesión se establezca por el simple hecho de haber permitido la introducción de una verga en mi vagina. Y no me arrepiento. Por el contrario, estoy satisfecha de conservar mi libertad, aún a costa de continuar siendo virgen. Por lo demás, me considero atractiva, tal vez hasta bella. Soy esbelta, morena clara, con ojos de un color insólito, parecido al de las cerezas; mi pelo me gusta mucho. Es largo, ondulado, castaño claro que va muy bien con el color de mis ojos; mis senos son soberbios, creo que esculturales; es decir, ni grandes ni chicos, sino de una proporción escultural, con pezones sonrosados así como las areolas que los rodean, verdaderamente hermosos mis pechos. Mis caderas son amplias, sin llegar a la exageración, y me precio de tener los muslos y las piernas más lindos que he visto, considerando incluso los de muchas de las modelos y artistas cinematográficas. Pero lo que realmente me subyuga, en mi tremenda vanidad narcisista, es la configuración del triángulo piloso que adorna y recubre de manera extraordinariamente bella, mi vagina. Así que, vista desnuda, de frente o de perfil, soy hermosa. Y por esto es que tengo el montón de pretendientes y un sin número de propuestas para establecer relaciones amorosas, o de noviazgo formal. Todas las propuestas y pretendientes son rechazados con cierta rapidez. ...