-
Mi papá
Fecha: 24/03/2026, Categorías: Incesto Autor: lindacachonda69, Fuente: CuentoRelatos
... su boca fue a anidarse dentro de mi raja. Pero se anidó no para permanecer pasiva, sino para poner la lengua a lamer, a sus labios a chupar los finos labios y las delicadas ninfas, y a sus dientes a morder con infinita ternura lo mordible que se encuentra en mi pucha, en mi raja prodigiosa y por primera vez mamada por una boca sabia, tierna, cariñosa. Volé por las galaxias y por los dulces confines del universo con la soberbia, tremenda y amorosa mamada que papá me daba. Fui y vine de un orgasmo a otro, de un lado del universo al opuesto en medio de grandes gritos de placer, de ese desmedido placer que la lengua, los labios y los dientes me estaban dando. Yo creo que mis gritos, sumados a las caricias que mis manos hacían sobre la verga hicieron que papá se encogiera al tener su primera eyaculación y sus primeros gritos francos, abiertos, plenos de placer. Yo sentía que me derretía, que casi moría a cada nuevo lengüetazo, a cada nueva chupada, a cada nueva andanada de mamadas que la incansable lengua y boca de papá me daban. La verga apenas si perdió momentáneamente algo de su rigidez, porque mis manos continuaron acariciándola con ternura, con mucho amor. En segundos, la verga estaba tan dura como antes de la eyaculación, eyaculación que en ese momento sentí bañaba la piel del frente de mi cuerpo, desde mi rostro, hasta mis muslos, pasando por mis chichis, mis pelos y mi raja. Durante ese tiempo y el sinnúmero de orgasmos tenidos, permanecimos sin decir palabras, ...
... solo nuestros gemidos y ayes de placer atronaban el espacio. Ni siquiera pensábamos en que mamá se podría despertar con tantas manifestaciones ruidosas de nuestra pasión y nuestro placer. Sin que mi último orgasmo se acallara, sentí que la verga abandonaba mis manos y era tomada por las manos de papá. Intrigada abrí los ojos para ver lo que pasaba. Entonces vi, con enorme gusto y placer, que la verga se dirigía a mi pucha y, de inmediato, sentí la cabeza brillante y aún con una gota de semen asomando por el ojo único, apoyada en la entrada de mi vagina. Me estremecí, pero no de dolor o miedo, sino del enorme placer que sentía porque supe en ese preciado momento, que esa verga se iba a enterrar muy dentro de mi sagrada cueva. Suspiré, gimiendo, para abrir la boca, sacar mi lengua y llamar con ella a la otra boca que estaba entreabierta y con la lengua lamiendo sus labios a falta de mis propios labios verticales. Y vino la boca mamadora para besarme con ternura, para hacer entrar su lengua que lamió con cariño, suavemente, mi lengua, al tiempo que las nalgas de papá empujaban lo que estaba adelante, a la verga tremenda que empezó a luchar por adentrarse profundamente en la gruta del placer que con tantas ganas se le ofrecía y que con tanto placer la esperaba para aprisionarla con los pliegues de mi vagina y darle así todo el amor de que era merecedor. La verga se fue metiendo, yo sentía cómo avanzaba poco a poco, queriendo evitar el dolor, dolor que no se presentó en ...