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Rojo intenso (3): La rubia de recepción (parte 1)
Fecha: 24/03/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ElPecado, Fuente: CuentoRelatos
Rosanna no se movió. Sentada en la cabecera, los ojos clavados en Vanessa. —Quédate un momento —dijo con voz firme. Vanessa, como si lo hubiera anticipado, no dudó. Cruzó los brazos y permaneció en su silla. Ismael también se mantuvo en su lugar, casi en silencio, observando a ambas como si estuviera a punto de presenciar algo que no se repetiría jamás. Rosanna entrelazó los dedos, la mirada fija en la mujer de recepción. —¿Tú sabías lo que hacías cuando hablaste frente a todos? —preguntó. Vanessa sonrió, no con arrogancia, sino con deseo sincero. —Lo deseaba hace tiempo. Solo necesitaba permiso para decirlo en voz alta. —¿A quién deseas? —cuestionó Rosanna, ladeando el rostro, como si probara su seguridad. —A ti. Y a él… pero solo como testigo —respondió Vanessa, sin apartar la vista. Hubo un silencio. No incómodo. El tipo de silencio que precede a una tormenta, o a un descubrimiento profundo. Rosanna se levantó de su silla lentamente. Caminó hacia Vanessa, rodeando la mesa con una calma medida. Luego se detuvo detrás de ella, posando una mano en su hombro. —¿Ahora mismo? —susurró, cerca de su oído. Vanessa asintió. Ismael, aún sentado al fondo, observaba la escena con el corazón en la garganta. Rosanna lo miró de reojo, con una expresión que mezclaba poder, permiso y complicidad. —Lucas —dijo con voz baja—, no toques nada… solo mira. Ismael tragó saliva, asintió, y sacó su celular. Pero no grabó aún. Solo lo sostuvo, como ...
... símbolo de que aquello no era improvisado. Era elección. Era entrega. La sala, antes lugar de juntas y decisiones, se transformó en un escenario íntimo. No era solo deseo lo que flotaba en el aire. Era el comienzo de otra historia. Una que nadie había planeado, pero que ahora se desarrollaba en el espacio entre tres almas con hambre de conexión, de juego y de verdad. Lo que ocurrió allí no necesitó palabras. Solo miradas. Solo alientos. Solo la certeza de que algunas puertas, una vez abiertas, no vuelven a cerrarse jamás. La sala quedó sumida en una atmósfera densa, casi palpable, donde cada respiración parecía amplificarse y cada gesto cobrar un significado profundo. Rosanna no esperó más. Y sin cerrar la sala de juntas, con la seguridad de quien sabe lo que provoca, tomó a Vanessa con delicadeza y firmeza, guiándola hacia la mesa de juntas. Allí, sin perder ni un instante, deslizó sus manos por las piernas de la rubia, hasta alcanzar las medias que cubrían su piel, y con un gesto sutil pero decidido las rasgó, liberando la piel tibia y llena de promesas. Vanessa arqueó la espalda, sintiendo el roce de Rosanna como un fuego que se encendía sin remedio. Con un movimiento suave, Rosanna apartó la tanga Victoria Secret´s de color blanco que protegía su vagina, permitiendo ver una ligera capa de vello púbico, y comenzó a recorrerlo con su lengua con una atención reverente, una caricia en silencio, una exploración que hablaba sin palabras. El aire se llenó con el ...