1. Rojo intenso (3): La rubia de recepción (parte 1)


    Fecha: 24/03/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ElPecado, Fuente: CuentoRelatos

    ... nunca me sentí más parte de algo —dijo con honestidad, mirando a ambas.
    
    Vanessa esbozó una sonrisa que no era ni tímida ni provocadora. Era humana. Casi cómplice.
    
    —¿Y ahora qué? —preguntó, mientras jugaba con los botones de su blusa, aún sin abrochar del todo.
    
    Rosanna tardó unos segundos en responder. Caminó hacia la ventana, como si necesitara tocar la luz del mundo exterior para anclarse en algo real. Luego, con voz firme:
    
    —Ahora sin arrepentimiento. Porque esto no fue una distracción. Fue una decisión. Y si vamos a vivir con ella… que sea con la cabeza en alto.
    
    Se giró hacia ellos.
    
    —Aquí no hay juego si no hay respeto. No quiero celos, no quiero secretos. Pero si hay deseo… entonces se vive, no se reprime.
    
    Ismael y Vanessa asintieron, cada uno desde su rincón, sintiendo que algo más grande acababa de comenzar. No un romance típico. No una aventura de oficina. Sino un nuevo tipo de conexión: basada en la entrega, el consentimiento y el poder compartido.
    
    Horas después, mientras el estudio continuaba con su día, los murmullos seguían presentes. Algunos evitaban mirarlos. Otros… no podían dejar de hacerlo. Pero lo cierto es que, de un modo u otro, todos habían cambiado un poco.
    
    En el fondo de aquellos escritorios Vanessa se cruzó con Rosanna nuevamente. No dijeron nada. Solo se tomaron la mano por un segundo. Como quien promete algo. Como quien guarda un secreto.
    
    Y en su oficina, Ismael seguía trabajando, pero de vez en cuando se tocaba el ...
    ... cuello, recordando el aliento de ella, la voz que lo llamaba “Lucas” como si fuera un conjuro. Un conjuro al que nunca pensaba renunciar.
    
    La oficina se fue vaciando lentamente, como un teatro tras la función. Las luces del exterior comenzaban a reflejarse en los cristales, y las sombras de la ciudad trepaban por las paredes del estudio.
    
    Solo quedaron tres.
    
    Ismael, Rosanna y Vanessa.
    
    El silencio entre ellos no era incómodo. Era un lenguaje compartido, lleno de expectativa. Sin necesidad de palabras, se miraron… y caminaron juntos hacia la sala de juntas, como si el eco de lo vivido horas antes aún los llamara.
    
    Una vez dentro, Rosanna cerró la puerta, esta vez con el seguro puesto. Giró sobre sus talones y se dirigió a Vanessa con una mirada que era mitad orden, mitad deseo.
    
    —Quiero verte —dijo, con voz templada.
    
    Vanessa no dudó. Se despojó de su ropa como si se tratara de un acto ceremonial. Con movimientos lentos, seguros, se inclinó sobre la mesa, colocándose en cuatro, dejando que su cuerpo hablara por ella.
    
    Rosanna se acercó por detrás y con una sonrisa de admiración, deslizó sus dedos por su espalda, apreciando cada curva, cada tensión.
    
    —Tienes unas nalgas deliciosas, Vanessa —murmuró con la cadencia de quien pronuncia un poema.
    
    Se giró hacia Ismael, que observaba en silencio desde una esquina, con los labios entreabiertos, conteniendo la respiración.
    
    —Lucas —dijo Rosanna—. Ven. Haz lo que sabes hacer.
    
    Él se acercó, con pasos pesados pero ...
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