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Economista y prosti: Entregada a un desconocido (2)
Fecha: 24/03/2026, Categorías: Confesiones Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
... entusiasmo, el colgante de mi cuello golpeaba su cara, de nuevo amagué sacarlo y de nuevo dijo que lo dejara, también lo lamía junto a mis tetas. Hasta que me puso en cuatro. Se dispuso a comenzar a cogerme en esa posición, se salivaba una mano y me la pasaba por los labios de la concha y también me ensalivaba las tetas. —¿Querés ver de cerca como le entra? Le dijo a Tommy mientras su glande recorría sin cesar los labios de mi cuca. Tommy, fingiendo absoluta obediencia se acercó y miró. La verga de Juanjo entró en mi cuerpo como un rayo, su cabeza cónica era ideal para penetrar y su grosor ideal para disfrutar. Se me escapó un: ¡Ahhh que pijazo! Dicen que “en cuatro todas las vergas son buenas”, imaginen sentir una que ya es buena de por sí. Yo estaba en las nubes, mis tetas se sacudían y el colgante daba contra ellas. Cuando me acabó fue llegar al cielo. Lo sentí vaciar en mí su caldo de vida tibio, su miel viscosa. Siguió bombeándome uno o dos minutos y luego la sacó. Su pija estaba cubierta de leche y flujo y la refregó contra mis tetas y en el colgante (¿algún fetiche quizás?), lo que quedó dentro de mí, chorreaba por mis muslos. —¿Te lo imaginabas así Tommy? ¿No te ofende? —Me encanta, y quiero ver más… —En cuanto me recupere verás mucho más. Y de nuevo me llevó a chupársela. Puse toda mi dedicación, le lamí y chupé las bolas, le lamía el tronco de abajo hacia arriba y le chupaba la cabeza, luego le lamía la cabeza y volvía a los huevos. ...
... Hasta que tomé la iniciativa de lamerle el culo. Eso hizo que de inmediato su poronga volviera a la dureza total. Evidentemente el beso negro lo encendía, más si un dedo escarbaba un poco su esfínter. Me puso boca arriba y pasé las piernas sobre sus hombros. Pero algo me llamó la atención, mojaba sus dedos con saliva y me comenzó a mojar el culo, cada vez más, y jugaba en la entrada de mi esfínter con un dedo bien ensalivado. Ya no tuve dudas cuando me dijo, sujétate las piernas así puedo ponértela bien. Acerqué mis piernas a mi cuerpo y las sujeté. —Vení a ver cómo voy a culearla, fue la grosera indicación a Tommy, que se acercó. Por suerte estaba relajada, la conicidad del glande me decía que entraría fácil, el resto… bueno, ya se vería. Ensalivó su verga una vez más, no pidió gel, ni se lo ofrecí, decidida a probarlo solamente con saliva. Ante la mirada de Tom, puso la cabeza de la verga en mi agujero, y empujó, sin pausa, con fuerza. La cabeza “entró como si nada” pero el tronco costó, era más difícil y me empujaba, yo clavaba mis uñas en mis piernas sosteniéndolas, respirando por la boca. Cuando entró toda y sus bolas golpearon mis nalgas, un largo “ahhh“ salió de mi boca. Que la verga no fuera corta ayudó al vaivén, arrodillado, me dio pija sin pausa, cada vez más velozmente cuanto más respondía mi culo dilatándose. Aún tuve fuerzas para decirle “No me acabes adentro, no me gusta” . Siguió culeándome a placer, hasta que la sacó, un sonoro ...