-
Intercambio entre hermanas - completo (cap. 06)
Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos
... pregunta. —No, no me fui, por supuesto… aunque si no lo hice fue porque me avergonzaba aún más el hecho de que pensara que me iba por su culpa. »Durante un rato estuvimos cada uno a lo suyo. Yo con mi consola y ella con una revista que, con aquella penumbra, era imposible que pudiera leer. —Estaba disimulando, claro… —Era evidente, pero yo seguía sin poder creerlo, así que fingía concentrarme en el juego y buscaba posiciones en las que no se notara mi erección. Menuda vergüenza, pensaba, si aquella mamá llegaba a notarlo. »Me fijé, no sé por qué, en la posición del carrito del bebé. Al salón solo se podía llegar desde dos puntos. Uno era la puerta que daba acceso a las escaleras que subían desde la recepción. El otro era una escalera de caracol que conectaba la estancia con el segundo piso. Enseguida me di cuenta de que desde ninguno de los dos puntos se la podía ver a ella. El cochecito era muy grande, de esos que tienen las ruedas muy altas, por lo que a Clara la tapaba por entero. Y a mí solo se me podía ver desde la escalera de caracol. »Entonces no sospeché nada, pero con el tiempo he llegado a la conclusión de que Clara había dispuesto la escena para tener tiempo de recomponerse en el caso de que alguien entrara sin que lo hubiéramos oído. Recomponerse de lo que pensaba hacer, que hasta ese momento había sido «nada», pero que no tardaría en realizar. —No llegabas a creerte lo que pasaba… ¿me equivoco? —En absoluto… —respondí—. ¿Cómo iba yo a ...
... pensar que aquella bella mujer iba a intentar seducirme? Ni en mis más locas fantasías lo hubiera imaginado. —Sigue, por dios, Fran… vaya morbo… —Conseguí centrarme en la consola por fin y, al cabo de un tiempo que no sabría decir, Clara se acercó hacia mí y, señalando al aparato, me preguntó: »—¿Es divertido ese juego? —hablaba en susurros—. ¿Me puedes enseñar a jugar? »Me cogió la consola antes de que pudiera responder y empezó a tocar todos los botones al tuntún. Le dije que no fuera tan loca, que se fijara en lo que yo hacía. Pocos segundos después, ambos estábamos pegados costado contra costado, mientras nos rozábamos las manos en un intento vano de que aprendiera a jugar. »El contacto entre ambos era total. Muslos contra muslos, sus tetas contra mi brazo, sus manos en las mías. Clara sabía cómo calentar a fuego lento a un hombre… o a un chaval, en este caso. Además, su vestido se había recogido —¿pura casualidad?— y su coño estaba más a la vista que nunca. Mi erección debía de ser visible desde la luna. Yo rezaba para que ella no la notara. «¡Menuda vergüenza si se da cuenta!», pensaba. —Pero la notó, claro… —Por supuesto… era lo que estaba persiguiendo… así que como para no hacerlo. De pronto, se detuvo y señaló mi entrepierna con un dedo. »—¿Eso que es…? —Fingía sorpresa, la muy guarra. »Di un salto hacia atrás, pero me hallaba cercado entre ella y el brazo del sillón y no conseguí alejarme ni un milímetro. »—Lo siento… perdona… no es por tu ...