1. Mi preciosa princesita (capitulo 12)


    Fecha: 29/03/2026, Categorías: Incesto Dominación / BDSM Autor: cleversex, Fuente: SexoSinTabues30

    ... pasa es que te arriesgas a tener que estar discutiendo con todos los gárrulos que hay muchísimos, —respondí mientras aparcaba el coche—. Aquí todos saben que es nudista y si vienes ya sabes que vas a ver muchos pitos colgando.
    
    Saqué la bolsa de deportes dónde había metido todas las cosas y nos metimos en la arena—. ¿Aquí puedo ya…?
    
    —Claro, pero una cosa mi amor. Esto no esfree sex, —respondí e inmediatamente se quitó el pareo.
    
    —Te prometo que seré buena, —dijo mirándome con coquetería.
    
    La vi emocionada mientras nos acercábamos a primera línea. Empecé a extender las toallas en la arena, pero Martina no me ayudo. No lo pudo evitar y se acercó a la orilla a mojarse los pies. Después se giró, me miró y vi claramente que estaba encantada y era feliz. El sol bañaba cada centímetro de su piel dándola un maravilloso aspecto, que aún no era dorado.
    
    —Martina, date protección, —dije entregándola el bote.
    
    —Papa, con esto no me voy a poner morena, —dijo frunciendo el ceño después de mirar el bote de factor 50.
    
    —Con eso vas a impedir que te achicharres y te pongas roja como un carabinero.
    
    Como respuesta me sacó la lengua y yo riendo la conteste de la misma manera.
    
    —Guapa, hazle caso a papa, —dijo una señora mayor con un fuerte acento centroeuropeo que junto a su pareja estaban cómodamente sentados en sillas de playa—. Ya veras como si te pones morena.
    
    —¿Me lo promete? —bromeó Martina señalándola.
    
    —Por supuesto cariño, —respondió la amable señora.
    
    Empezó ...
    ... a aplicarse la protección y con la espalda la ayudé yo, igual que ella hizo conmigo. Después se acercó a la orilla y allí se tiró muchísimo tiempo. Mientras tanto me senté en la toalla y la observaba. Incluso la saqué alguna foto con el móvil.
    
    —Necesito una pamela, —dijo acercándose después de ver a un par de chicas que llegaban paseando por la orilla.
    
    —Y yo una silla de playa. Luego miramos en la tienda del hotel, —respondí y regresó a la orilla. Miré a la señora y vi que se estaba riendo e hice un gesto característico con las cejas.
    
    —Está en la edad, —dijo la señora—. ¿Qué tiene 13 o 14?
    
    —12, para 13.
    
    —Pues lo dicho, está en la edad.
    
    Durante nuestra estancia en Vera, hicimos amistad con ellos porque siempre nos situábamos en el mismo sitio. Ella se llamaba Bruna y Martina muchas veces se sentaba junto a ella y charlaban. Al término de la primera semana, Martina estaba como un tizón a pesar de la pamela y la protección y yo muy cómodo sentado en mi silla.
    
    Ese primer día, a eso de las siete de la tarde regresamos al hotel y por supuesto nada más entrar en la habitación la quité el pareo y la olisqueé como un perro perdiguero. No me gustó porque tenía un fuerte olor a crema protectora y se dio cuenta. Se arrodilló, se metió la polla en la boca y empezó a chupar. Veía por el espejo su redondeado traserito y sus pies y me ponía mucho. Miraba hacia abajo y veía desaparecer mi polla en su boquita y como de vez en cuando subía los ojos y me miraba. Finalmente, ...