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Cálido y sentimental
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... igual, que los adultos eran “dramas con patas”, y al otro, se le notaba en los ojos cómo se le derretía el corazón cuando cargaba a Emilia, aunque lo negara con vehemencia. —No me gusta cuando llora, me estresa —decía, pero era la primera en correr a ver si necesitaba algo cuando la bebé soltaba un quejido. Camila estaba enfrentando lo que ella misma llamaba «el caos bonito de la adolescencia». Un remolino de pensamientos, dudas sobre quién era y quién quería ser, emociones que venían sin avisar y un corazón que empezaba a latir por cosas nuevas —y por personas nuevas también. Mientras lamía la verga de mi esposo con nuestra hija en sus brazos, Mamá tejía en la sala, Camila subió y se paró en el marco de la puerta a observarnos, llevaba puesta su camiseta de Nirvana, el delineador corrido y una libreta en la mano. —¿Quieres? —le pregunté, con una sonrisa. Ella se encogió de hombros, como si no quisiera admitirlo. —Quizás. A veces es más fácil chupar un pene que una vagina. Esa frase me quedó dando vueltas. Porque sí: Camila era un torbellino, pero también una chica que sentía todo intensamente. Que quería encontrar su lugar en el mundo sin dejar de ser quien era. Que amaba fuerte, dudaba más fuerte aún, pero jamás dejaba de sentir. Entro lentamente a nuestro cuarto. No era una chica perfecta, ni afinada… pero tenía algo que no se puede enseñar: verdad. Y ahí entendí que Camila también estaba naciendo, de alguna forma. No como Emilia, entre pañales ...
... y mimos, era diferente, ella no experimento las mieles del incesto desde pequeña. Era una adolescencia como tantas, sí, pero también única. Irrepetible. Era como si yo pudiera ver el futuro, porque en medio del caos de pañales, risas desordenadas, olor a semen, gemidos desafinadas y café a medio tomar, presentía lo que nuestra familia se convertiría. No perfecta. Nunca lo fuimos. Pero sí verdadera. Sabía —como si el alma me lo susurrara— que estábamos sembrando algo que florecería con el tiempo: un amor sin manual, una complicidad que sobreviviría a los errores, y un hogar donde siempre habría espacio para llorar, reír y volver a empezar. Emilia sería nuestro eje, pero no nuestro único milagro. Camila encontró la verga de Samuel en mi mano, aunque aún le costaba chupársela toda, Samuel le tenía la paciencia que se le tiene a una inexperta adolescente. Él era ese hombre que me mira como si aún estuviéramos en la primera cita. Y yo… seguí ahí también, arrodillada viendo como mi hermanita hacia el mayor esfuerzo por metérsela toda. Porque hay momentos que parece pequeña, pero con el tiempo lo logrará. Fue papá quien me presentó a Samuel. Lo contrato en el taller de mecánica de su propiedad y durante años trabajaron juntos, tomando tinto cargado, y arreglando el mundo entre risas y tuercas oxidadas, se conocieron íntimamente con el tiempo, tras cervezas compartidas y secretos revelados con prudencia papá entendió que Samuel era el tipo de hombre que ...