1. 14 y 17 en el Vestidor


    Fecha: 31/03/2026, Categorías: Gays Voyerismo Autor: daddybear, Fuente: SexoSinTabues30

    ... descubriría de la manera más inesperada.
    
    Estaba en la ducha del centro, dejando que el agua caliente cayera sobre mi cuerpo relajando mis músculos, cuando escuché la puerta del vestidor abrirse y las risas de Leo y Martín entrando. Me puse nervioso de inmediato, mi corazón latiendo a mil, pero no me dieron tiempo de hacer nada. Ahí, frente a mí, que intentaba taparme como podía con las manos, los dos se quitaron sus trajes de baño sin ningún pudor y se metieron a las duchas contiguas: Leo a mi izquierda y Martín a mi derecha.
    
    A través del cristal borroso, podía ver sus siluetas mientras el agua comenzaba a caer sobre ellos. Leo, a mi izquierda, tenía esa piel morena que brillaba con cada gota, sus brazos fuertes flexionándose mientras se tallaba fuertemente la cabeza con el shampoo. Su pancita se veía aún más sexy con el agua corriendo por su abdomen, y sus piernas musculosas, cubiertas de un vello corto y oscuro, parecían más definidas bajo el vapor. Su pene, flácido pero imponente, colgaba con un peso que me dejó hipnotizado: unos 14 cm sin estar erecto, con una cabeza y tronco bastante gruesos y un prepucio que lo cubría parcialmente, rodeado de vellos negros que parecían perfectamente recortados. El agua resbalaba por su cuerpo, haciendo que cada curva y cada detalle se viera más sensual.
    
    Martín, a mi derecha, era todo lo opuesto. Su piel blanca, casi translúcida, contrastaba con el vapor de la ducha, dándole un aire casi etéreo. Era muy delgado, con una cintura ...
    ... estrecha y unas piernas largas pero sin mucho músculo, cubiertas de un vello rubio casi imperceptible. Su pene era más pequeño, unos 11 cm flácido, con una cabeza rosada que sobresalía de un prepucio más ajustado, y unos vellos púbicos rubios y rizados que apenas se notaban bajo el agua. Aunque Martín no era mi tipo, había algo en su fragilidad que lo hacía atractivo a su manera, con esa piel blanca que parecía brillar bajo las gotas.
    
    De pronto, Leo y Martín comenzaron a platicar conmigo a través del cristal, como si nada, mientras yo seguía intentando taparme, nervioso pero cada vez más intrigado. “¿Qué, te da pena, gordito?” dijo Leo con un tono burlón, riéndose mientras se tallaba el pecho que en ese momento se encontraba inflado por el ejercicio mostrando unos pectorales definidos. Martín se unió a la risa, y de repente, los dos empezaron a jugar, aventando agua a las paredes de vidrio con las manos. El cristal, que ya estaba húmedo, se volvió completamente transparente, y ahora podía verlos a ambos con una claridad que me dejó sin aliento.
    
    Leo, a mi izquierda, me miraba de reojo mientras el agua caía por su cuerpo, sus manos deslizándose por su abdomen hasta llegar a su pene, que ahora comenzaba a endurecerse con el calor del momento. Creció hasta unos 17 cm, con esa cabeza rosada asomando por el prepucio, palpitando ligeramente con cada movimiento suyo. Martín, a mi derecha, también se reía, pero su pene seguía flácido, moviéndose ligeramente mientras se tallaba ...