1. Rescatado en la tempestad. (Parte 1)


    Fecha: 31/03/2026, Categorías: Gays Autor: Prometeo, Fuente: TodoRelatos

    ... el orgullo te ciegue y te haga creerte mejor que nadie. Sigue así, pero que no se te suba a la cabeza, ¿vale, sobrinito? —dijo, y su mano se posó en mi mejilla, una caricia suave que subrayaba el cariño detrás de su consejo.
    
    No pude evitarlo. Cuando su mano rozó mi mejilla, una corriente eléctrica atravesó mi cuerpo, desde el cuello hasta el pecho, y luego, como un relámpago, se disparó hacia mi entrepierna. Mi cuerpo reaccionó al instante, traicionándome con una erección que no esperaba. Aunque el gesto de mi tío era puro cariño familiar, algo inocente y cotidiano, en mí desató un calor inmediato, imposible de ignorar.
    
    Cuando Daniel se giró hacia el armario para tomar una toalla, tuve que llevarme la mano al regazo, agradeciendo estar sentado tras el escritorio. Si hubiera estado de pie, mi excitación habría sido imposible de ocultar. Los chicos del gimnasio ya me ponían a mil, pero mi tío… él era otra cosa, como si multiplicara por cien todo lo que sentía.
    
    Mientras intentaba calmar el torbellino en mi interior, Daniel comenzó a desvestirse. Se quitó la camiseta de AC/DC con un movimiento fluido, dejando al descubierto su espalda ancha y musculosa, un relieve de fuerza que me recordó a Henry Cavill emergiendo del mar en aquella escena de Superman. Mis ojos, sin querer, bajaron a su trasero, apenas contenido por unos vaqueros ajustados que parecían luchar por mantenerlo a raya. Su cuerpo era una obra maestra: piel bronceada, proporcionada, cubierta por una capa de ...
    ... vello que acentuaba cada músculo. Mi tío Dani exudaba masculinidad en cada centímetro, desde el más pequeño poro hasta la curva perfecta de su silueta.
    
    En ese momento, mientras lo veía desvestirse, no pude evitar recordar la primera vez que protesté cuando mi madre me dijo que debía compartir la cama con mi tío Daniel. Al menos, era la primera vez que lo recordaba con claridad. En la pubertad, cuando apenas comenzaba a descubrir el placer al tocarme, la idea de dormir junto a él me resultaba incómoda, casi molesta. Pero con el tiempo, lo que antes era un fastidio se transformó en algo diferente, algo que despertaba en mí un placer intenso y secreto.
    
    Daniel dormía como un tronco. No tardaba más de dos minutos en meterse en la cama y caer en un sueño profundo, agotado por el castigo diario al que sometía su cuerpo. No era de extrañar: cada día, sin excepción, lo empujaba al límite con entrenamientos y deportes. Ese sueño pesado me daba la libertad de observarlo sin temor. Aunque llevaba pijama, como toda su ropa, no podía ocultar la fuerza de su físico. A veces, me quedaba hasta una hora contemplándolo mientras dormía, perdido en la quietud de su rostro. Me fascinaba la forma en que entreabría la boca, dejando escapar un leve ronquido que, a diferencia del estruendo de mi padre, era suave, casi reconfortante.
    
    En los meses de verano, cuando dejaba la sábana a un lado y usaba un pijama ligero, podía ver sus muslos robustos, coronados por una protuberancia que parecía ...
«1234...16»